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lunes, 26 de diciembre de 2011

Programa informático revela la existencia de la Estrella de Belén


 Irene Baron, ex profesora de astronomía de la escuela secundaria Worthington, tras 40 años de enseñanza, acaba de publicar un nuevo libro electrónico, para esclarecer el misterio de la Estrella de Navidad (Unraveling the Christmas Star Mystery).En el libro ella, explica cómo se utilizan los símbolos antiguos de astronomía y programas informáticos modernos para descubrir hechos que rodearon al nacimiento de Jesús.Irene Baron, dijo a The Christian Post: “siempre pensé que era una estrella de Navidad y quería encontrarla”, así que Baron comenzó a estudiar los símbolos de los antiguos astrónomos.En su libro, Baron, afirma que sus hallazgos revelan que fueron 10 grandes eventos celestiales que anunciaron el nacimiento de Jesucristo, siendo la última marca, la posición de la estrella sobre Belén.Ella escribe, “El sexto evento importante del anuncio del nacimiento de Jesús ocurrió el 1 de septiembre de 0004, cuando un espectacular eclipse solar se produjo cerca de Marte, Venus y Saturno, mientras que el Sol se eclipsó parcialmente con un movimiento lento de Saturno. La Luna luego se movió en frente del Sol, hasta dejarlo totalmente eclipsado”.Baron, explicó que la “Estrella de Navidad era, en realidad, Saturno. Fue en el otro lado del sol durante ese tiempo y era muy brillante en el cielo nocturno. Se movió hacia la derecha en Belén durante un período de dos semanas”.
¿Cómo se descubrió todo esto?La autora comenzó a utilizar los programas de la NASA, para investigar el amanecer del cielo en el momento del nacimiento de Cristo. Baron, se imaginó que lo podría volver en el tiempo con los programas de computadora para ver los patrones de las estrellas cómo eran como durante ese tiempo.
Baron, puso todos los cálculos en su computadora durante las búsquedas de su equipo para encontrar el amanecer en la zona horaria local de Belén gracias al uso de la latitud y la longitud correcta de esa ubicación. Los programas de computadora, nos retroceden el tiempo e imprimen mapas del cielo con la hora y el lugar, indicó.
Los datos de Irene Baron, se basaron principalmente en registros históricos, pinturas y esculturas de los templos antiguos, monedas y sellos legales.
“Ellos (los reyes magos) usaron su simbolismo para interpretar lo que sucedió en el cielo. Y cada planeta o una estrella simbolizaba a un dios. Cuando se comenzó a ver los eclipses que rodearon el nacimiento de Cristo, tomaron este símbolo al de un dios más grande y más poderoso que se acercaba a la tierra.

Debido a esto, Barón, dijo, que “los sabios tenían un previo conocimiento a través de su estudio de las estrellas que Cristo iba a nacer a causa de los diferentes sucesos en el movimiento de los planetas y las estrellas. Por lo que fueron capaces de tener el tiempo suficiente para viajar desde sus países de origen a Belén para rendir homenaje a Jesús”.
En su libro electrónico, Baron, proporciona gráficos e imágenes para explicar mejor sus resultados. Ella dice que su investigación “confirma lo que creen los cristianos, y lo valida la Biblia”. Noticia Cristiana
AcontecerCristiano.net 

¿Navidad?

 

 Es hora de utilizar el recuerdo dormido, adulterado, borroso, de lo que ocurrió aquel día para que alcemos la voz y digamos lo que profetizó Isaías. 
 DICIEMBRE DE 2011
Los hombres intentaron subastar la Navidad, venderla al mejor postor, y crearon un sucedáneo de marketing económico y religioso.
Quisieron convertir el pesebre de Belén en un centro comercial de sonrisas superficiales que ocultasen el frío, el dolor y la soledad, y surgió un teatro de luces brillantes.
Sustituyeron el oro, el incienso y la mirra por comidas opíparas, alcohol, y cocaína, y se encontraron en un laberinto artificial sin salida a la realidad.
Cambiaron el coro de ángeles por dvds, a los pastores por programas de cotilleo en la televisión y a los sabios de Oriente por adivinos; y se encontraron en un mundo vacío.
Tampoco hallaron a un matrimonio joven en el establo. Se divorciaron poco antes, por conflictos personales. Él no confiaba en ella, discutían, había habladurías. Cada cual fue por su camino a empadronarse.
Y, era previsible, no nació ningún niño. No fue complicado abortar. Ella se encontró con que fue la primera y única opción que le ofrecieron. Fácil, sencilla, eliminando los incómodos problemas de la responsabilidad de ser madre en circunstancias difíciles.
Y se quedó una Navidad que era un sucedáneo comercial, superficial, consumista, virtual, sin familia, sin niño... una cáscara que quería ser hermosa pero terriblemente cuarteada y vacía.
Aún así, continuaban cada año recordando que un día, en medio de la pobreza, en un lugar con soledad, incomprensión, incomodidades y problemas, la realidad del ser humano cambió paras siempre,  teniendo una fuente de fe, ezperanza y amor en cualquier situación.
En la historia real no hubo sucedáneos en Belén. La fe en Dios de una familia unida frente a la adversidad, que se amaba, rodeó el nacimiento de un niño. El fue el eslabón que unió a pobres y a ricos, a ignorantes y a sabios, a desconocidos y compañeros.
¿Un sueño? Aquel niño vivió y murió defendiendo que el ideal de la Navidad era Él mismo, el Hijo de Dios, el camino, la verdad, y la vida que venció a la muerte. O era un loco, o un mentiroso, o realmente Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros con el nombre de Jesús, nacido de una virgen.
Es hora de utilizar el recuerdo dormido, adulterado, borroso, de lo que ocurrió aquel día. Que alcemos la voz y digamos, como profetizó Isaías cientos de años antes de que se cumpliese su anuncio.
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (…) Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre . (Isaías 7:14; 9:6-7)
¿Un milagro ? Cierto, porque justo eso es lo que Dios pensó que era lo único que podría salvar al ser humano, y cambiar nuestra sociedad. Un milagro que sólo el amor y la gracia de Dios podían obrar. Porque finalmente la fe no es creer sólo en la razón que nos ha llevado a una Navidad falsa, sino creer en el milagro de Dios que hizo real la genuina Navidad.
¿Quieres tú creer?

Sometimiento 2012

Rev. Gustavo Martínez Garavito
El lema de trabajo de la Obra del Movimiento Misionero Mundial para el año 2012 es: SOMETIMIENTO 2012, la llave que abre la puerta a las bendiciones de Dios.
“Someteos, pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7.
  La palabra sometimiento en griego, tiene dos connotaciones: una pasiva, que significa someterse a, obedecer, sujetarse a, estar bajo la autoridad de, estar sumiso; y una connotación activa, que significa someter bajo fuerza, hostigar a que se someta.
  Someterse significa renunciar voluntariamente al control de nuestra vida. Esta palabra se resume en Filipenses 2:6-8, donde dice: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Aquí se nos muestra que Cristo rindió sus derechos y prerrogativas como la segunda persona de la Trinidad a la voluntad y propósito del Padre. De esta sumisión nace el deseo de sacrificarse por el plan de Dios sin importar lo que esto significaba.
  Someterse al plan de Dios requiere visión clara de los planes o metas que hemos hecho para nosotros mismos, tales como: paz, felicidad, prosperidad, seguridad, amistades, familia, buena salud, experiencias agradables y lograr el máximo de nuestro potencial. Esta lista haría que nuestra necesidad de sometimiento sea opcional, pues estos planes a menudo están en conflicto con el plan de Dios para nosotros. Cuando nuestra sumisión al plan de Dios es total, afirmamos que no vivimos por estas cosas ni éstas nos dirigen, sino que simplemente son beneficios adicionales que vienen a través de la voluntad soberana de Dios.
  Sometimiento es una de las cosas que más nos cuesta cumplir ya que, por naturaleza, los seres humanos no nos gusta someternos a nadie. Pero en la vida cristiana y en el ámbito espiritual, es la llave que abre la puerta a las bendiciones de Dios.
  Muchos de nosotros sabemos de memoria el versículo de Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Pero este versículo, más allá de ser una frase popular entre el pueblo cristiano, debe ser vida en nuestro diario caminar. En primer lugar, debemos someternos a Dios y de esto depende que podamos resistir al diablo para que huya de nosotros.
  Cuando la Biblia habla acerca de someternos a Dios, está hablando de tener una verdadera relación personal con Él, es vivir cada día agradecido, es obedecer su Palabra y convertirnos en siervos fieles de Dios que anhelan y luchan cada día por vivir en santidad.
  Es cierto que nuestra personalidad carnal jamás querrá hacer tal cosa pero ahora ya no vivimos nosotros, mas Cristo vive en cada uno de los que le hemos rendido todo nuestro ser al Señor; y por esta razón, tenemos que renunciar a todo lo oculto y vergonzoso que esté evitando nuestro sometimiento total a quien nos compró a precio de sangre.
  Seguramente todos anhelamos mantener una vida de bendición y que el enemigo no pueda acercarse a nosotros, pero para que esto ocurra necesitamos dar el primer paso y éste es someternos a Dios.
  Nunca olvidemos el gran beneficio para la gloria y reino de Dios, que ha venido a través de la vida de cientos de personas que se han sometido a planes que no fueron los suyos, sino de Dios. Ejemplo: irse a tierras lejanas como misioneros, sin medir las consecuencias, abandonar trabajos bien remunerados o carreras profesionales para servir a una causa noble como servirle a Dios y a su pueblo.
  En Filipenses 2:8 se dice de Cristo que “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Al someterse a la voluntad del Padre, se despojó a sí mismo para que la voluntad de Dios pudiera cumplirse a través de su vida, muerte y resurrección.
  Él asumió vivir aquí como hombre dispuesto a someterse y a estar sin riqueza, posición, estatus e incluso, sin aceptación de los suyos pues fue rechazado por ellos. Juan 1:11 dice: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. En Mateo 8:20, Jesús dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. Cristo, voluntariamente, se despojó de todo lo que se interpusiera en el camino de la gloria y beneficio de su Padre a través suyo.
  ¿Y qué de nosotros? Aun cuando los derechos, privilegios, placeres, posesiones, expectativas y planes bien desarrollados pueden ser legítimos en sí mismos, ¿estaremos dispuestos a deshacernos de ellos, dejarlos de lado y sacrificarlos? El hacerlo, nos capacita para cumplir el plan de Dios en nuestra vida.
  Someternos a los planes de Dios puede significar sacrificar a nuestros seres queridos, bienes, reputación, comodidades, conveniencias, caprichos, como también esas lcosas que deseamos y por las cuales hemos hecho planes. Es una gran lista de cosas que sostenemos fuertemente en nuestras manos, pero lo que cada uno haga con su vida depende de la claridad que se tenga de lo que es verdaderamente valioso y duradero.
  Cristo dijo en Mateo 6:19-24, que las aspiraciones, deseos y búsquedas dependen del tesoro que tienen y dónde lo tienen, y lo que se atesora depende de las perspectivas o de la visón interna que se tenga de la vida, de acuerdo a los valores bíblicos y eternos. Aferrarse a estos valores espirituales determinará los objetivos que uno tenga y lo que estemos dispuestos a sacrificar para poner en primer lugar al Señor y poder estar libres para seguirlo, libres para tomar su cruz sin considerar el costo que esto conlleva. Mateo 10:16-24, Lucas 9:23.
  Tomar su cruz, de acuerdo a la cultura de aquellos días, era un acto de sumisión y un deseo de pagar el precio y hacer lo que fuera que Dios pidiera. Histórica y culturalmente la analogía de tomar su cruz significaba dejar de rebelarse en contra de la ordenanza del rey y someterse a sus mandatos durante toda su vida. En términos prácticos, para el cristiano significa morir a los deseos y a la voluntad personal en completa sumisión a Dios e ir a hacer lo que Él nos pida. Un ejemplo de esto lo encontramos en Génesis 22 con la vida de Abraham, sacrificando a su hijo en obediencia a Dios.
  Hermano, ¿cuáles son las cosas que pudiera estar pidiendo el Señor para sacrificar o abandonar y así cumplir su voluntad y propósito? Que Dios nos ayude en este año a someternos plenamente a Dios y a cumplir su propósito en nuestras vidas.

No había lugar en el mesón

 
 Rev. Luis M.Ortiz.
“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”, Lucas 2:7.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”(Juan 1:1); o sea, en el estado eterno siempre fue el Verbo, y el Verbo era igualmente con Dios, y el Verbo siempre fue Dios. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). “Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne”(1 Timoteo 3:16). “En el mundo estaba… pero el mundo no le conoció”(Juan 1:10), el mundo no le recibió (Juan 1:11).
 Es una desgracia que después de dos mil años todavía el mundo no tenga lugar para el Señor Jesucristo.
 En la celebración de la navidad no hay lugar para el que nació en la primera navidad. En la navidad no hay lugar para Jesús, aunque hay lugar para los llamados reyes magos. En la navidad no hay lugar para el Señor, aunque hay lugar para el llamado Santa Claus. En la navidad no hay lugar para la Palabra de Cristo, aunque hay lugar para la verborrea de los hombres. En la navidad no hay lugar para el alimento espiritual, aunque hay lugar para las golosinas y las comelonas. En la navidad no hay lugar para cánticos de adoración al Señor, aunque hay lugar para aguinaldos coplas populares y carnales. En la navidad no hay lugar para ir a la iglesia en la noche, aunque hay lugar para ir a las truyas y serenatas en la madrugada. En la navidad no hay lugar para ser lleno del vino del Espíritu Santo, aunque hay lugar para ser lleno del espíritu del licor y de la borrachera.
 El “Verbo fue hecho carne” (Juan 1:14), se manifestó en carne para redimir, salvar, ayudar al hombre. Habitó y habita entre nosotros, estaba y está en el mundo, el mundo no le conoció ni le conoce, no le recibió ni le recibe (Juan 1:10-11).
En las conversaciones de paz no hay lugar para el Príncipe de paz. En las Naciones Unidas no hay lugar para el Rey de reyes y Señor de señores. En el gobierno humano no hay lugar para el Gobernante del universo. En los congresos y legislaturas no hay lugar para el gran Legislador. En la judicatura humana no hay lugar para el justo Juez. En las escuelas, colegios y universidades no hay lugar para el Maestro de los maestros. En la ciencia humana no hay lugar para el Autor de la ciencia. En la familia no hay lugar para el Creador de la familia. En los desastres naturales no hay lugar para el que todo lo controla. En el pecado no hay lugar para el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. En la muerte no hay lugar para el Autor, Dador y Sustentador de la vida. Y generalmente hablando, aun en la iglesia no hay lugar para el Fundador de la Iglesia.
 Hay lugar para la fiesta de las brujas, o sea el Halloween, para tómbolas, bingos, rifas pero no hay lugar para la fiesta de la oración, del ayuno y de pentecostés. Hay lugar para unos mal llamados himnos con ritmos populares, sensuales y diabólicos que trasladan el alma a la discoteca, pero no hay lugar para los verdaderos himnos con un mensaje y una melodía espiritual que elevan el alma hasta la presencia de Dios. Hay lugar para festivales, conciertos, dramas, competencias musicales cobrando la entrada al espectáculo al estilo del mundo; pero no hay lugar para la consagración, la obediencia, la dedicación de las vidas, para que el Señor sea glorificado. Hay lugar para la predicación con títeres, payasos, comediantes, marionetas; pero no hay lugar para la predicación ungida, poderosa, penetrante, valiente, bíblica, doctrinal que conduzca al feligrés a la convicción, a la conversión, a la confesión y al abandono de sus pecados.
 Hay lugar para actores, artistas, cantantes, faranduleros, itinerantes, supuestamente convertidos funcionando por las iglesias al estilo profesional para cantar, actuar, declamar y cobrar por sus servicios como un negocio; pero no hay lugar para verdaderos hombres y mujeres de Dios que realmente tienen un mensaje y un ministerio bíblico, fundamental, sólido y edificante para el pueblo de Dios. Hay lugar para vedettes que actúan, bailan y se contorsionan semidesnudas en espectáculos públicos y se tienen y son tenidas como cristianas; pero no hay lugar para “que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia” (1 Timoteo 2:9), “como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:10), “porque así también se ataviaban… aquellas mujeres santas que esperaban en Dios” (1 Pedro 3:3-5). Hay lugar para concursos y reinados de belleza, pero no hay lugar para buscar y adorar a Dios en la hermosura, en la belleza de Su santidad.
 Hay lugar para una predicación intelectualoide, humanista, socialista, ateísta, ecumenista; y de toda clase de terapias mentales como: teoterapia, psicoterapia, psicosomoterapia y hasta hipnotismo, pero no hay lugar para la enseñanza y la predicación de la sana doctrina, de la proclamación de la Palabra de Dios y del Evangelio de Jesucristo como única y exclusiva respuesta a los males físicos, espirituales, morales, mentales, temporales y eternos del hombre. Hay lugar para que el derrumbe, el alud, la avalancha de fango y del lodo de la mundanalidad y del pecado en la iglesia sepulte a mucho creyente, pero no hay lugar para levantar y edificar los muros de separación del mundo, de santidad para contener y expulsar las fuerzas de corrupción que batallan contra el alma y contra la iglesia.
 Hay lugar para una algarabía momentánea, para un avivamiento prefabricado; pero no hay lugar para la humillación, la contrición, los gemidos indecibles, la confesión de los pecados producidos por la obra profunda del Espíritu Santo. Hay lugar para una repetición continua por muchos de unas mismas lenguas intercaladas en la predicación, lo cual San Pablo corrigió: porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie le entiende y son sin provecho al que oye, pero no hay lugar para la predicación clara, diáfana, sabia, comprensible, edificante, ungida, con revelación, con ciencia, con conocimiento, con profecía, con doctrina (1 Corintios 14).
 Hay lugar para que personas desconocedoras de las obra del Espíritu Santo presionen a los creyentes a repetir, hablar las lenguas que ellos mismos hablan, supuestamente para que reciban el bautismo en el Espíritu Santo, pero no hay lugar para la enseñanza correcta, bíblica, que conduzca al creyente al arrepentimiento, a la humillación, a la rendición, a la búsqueda del rostro de Dios y a la dependencia total del Señor Jesucristo quien es el único bautizador para que le llene, le llene, sí, le llene del Espíritu Santo y entonces después de lleno hable en otras lenguas conforme el Espíritu Santo le dé que hable, pues no se habla en lenguas imitadas para ser llenos del Espíritu Santo, sino que se es lleno del Espíritu Santo y entonces se habla en lenguas conforme el Espíritu Santo les dé que hable.
 Hay muchas cosas anti bíblicas y negativas para las cuales hay lugar en la iglesia, como también hay otras muchas cosas bíblicas y positivas para las cuales no hay lugar.
 Al principio aunque la inmensa mayoría no le dio lugar a Jesús desde su nacimiento hasta su crucifixión hubo empero fieles que sí le dieron lugar desde su nacimiento hasta su sepultura.Y posteriormente a lo largo de toda la historia de la iglesia comenzando por el primer mártir Esteban y luego en las persecuciones imperiales y después en las persecuciones inquisitoriales hubo millones de hombres y mujeres, fieles cristianos evangélicos, que no se acobardaron ni ante las fieras ni ante la hoguera y prefirieron el martirio proclamando el señorío de nuestro Señor Jesucristo sobre todo líder político religioso.
Pues mire, hoy también aunque la mayoría de la humanidad sigue negando a Cristo el lugar que le corresponde como redentor de la raza humana, también hoy día somos millones de fieles sobre la redondez de toda la tierra que sí tenemos tiempo y lugar preferente para Cristo, que le damos prioridad a Cristo pues hemos experimentado la realidad y bendición de sus palabras cuando dijo: Sin mí nada podéis hacer (Juan 15:5).Y para nosotros Cristo es el todo.
 Cristo es el todo. Sin Él, sin su presencia, sin su perdón, sin su santidad no hay navidad, sino vanidad. Sin Él no hay gozo profundo, sino alegría superficial. Sin Él no hay felicidad, sino fatalidad. Sin Él no hay luz, sino tinieblas. Sin Él no hay vida, sino existencia. Sin Él no hay salvación, sino perdición. Sin Él no hay cielo, sino infierno. Sin Él no hay Dios, sino diablo por toda la eternidad.
 Es un grave y eterno problema no dar lugar a Cristo y en su lugar tener, mantener y preferir dioses y semidioses imaginarios o fabricados de carne y hueso o filosófico, políticos o religiosos, esculpidos o pintados, de oro o de madera. Pero nosotros preferimos, practicamos y proclamamos el Señorío de nuestro Señor Jesucristo. Él no es el producto de la fantasía filosófica, ni de la mitología griega, ni de la ingeniería genética de los hombres, ni fue un robot fabricado por la ingeniería electrónica, tampoco Él es un intruso en la tierra. Él es el logos, el Verbo eterno que se autolimitó a lo sumo y por un proceso de genética divina el Espíritu Santo le implantó en el vientre virginal de María. Se desarrolló y nació en la tierra.
 “Aquel Verbo fue hecho carne”(Juan 1:14). “Emmanuel… Dios con nosotros” (Isaías 7:14; Mateo 1:23). Nació y fue registrado su nacimiento en Belén. Se crió en Nazaret. Ministró en Judea, Galilea, en Samaria. Murió y fue sepultado en Jerusalén. Resucitó al tercer día. Ascendió al cielo desde el monte de los Olivos. Se sentó a la diestra del Padre del Cielo y desde ahí observa al que le rechaza y al que le recibe. Al que se avergüenza de Él y al que le confiesa, al que le blasfema y al que le adora, al que le persigue y al que le proclama, al que le olvida y al que le espera. Pues, desde allí regresará muy pronto como Rey de reyes y Señor de señores, a recompensar a los suyos y castigar a sus enemigos y a poner coto al desorden y al caos: político, social, económica, legal, administrativo, jurídico, moral, familiar, religioso, docente, científico. Y a implantar su reino milenial de paz, de ley y de orden, de respeto, de justicia, de prosperidad, de abundancia, de longevidad y a demostrar con su gobierno justo que el hombre no ha sabido ni sabe gobernarse a sí mismo.
 Ese es nuestro Señor, ese es mi Señor a quien conocí desde mi niñez a quien amo, a quien adoro, a quien sirvo desde entonces. Él es mi Señor porque a Cristo es quien Dios “le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”(Filipenses 2:9-11). Ese es mi Señor a quien le digo con toda mi alma quédate en mi corazón oh Cristo.
 Amigo, deseas dar lugar a Cristo en tu vida en tu corazón, recíbele como tu Señor y Salvador. Hermano descarriado deseas que Cristo vuelva a tu corazón, pues, dile: Ven a mi corazón, oh Cristo.
 “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos… Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”, Isaías 9:2,6

¿Por qué no encomendó Dios la predicación a los ángeles?


"Los ángeles no tienen conocimiento intuitivo acerca de la redención". A los ángeles se les ha hecho ministradores (servidores) de los creyentes…
¿POR QUÉ NO ENCOMENDÓ DIOS LA TAREA DE LA PREDICACIÓN A LOS ÁNGELES QUE SON MÁS FIELES Y CAPACITADOS?
  Ciertamente la Biblia nos da cierta claridad sobre esto. El Apóstol Pedro nos dice que lo que nosotros vivimos son cosas las cuales desean mirar los ángeles.
  “Escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.”1 Pedro 1:11-13.
  "Los ángeles no tienen conocimiento intuitivo acerca de la redención". A los ángeles se les ha hecho ministradores (servidores) de los creyentes…
  “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace á sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego. Mas del hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.”Hebreos 1:6-8.
  “Pues, ¿á cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate á mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”, Hebreos 1:13, 14.
  Algunas otras razones:
  • Fue el hombre quien desobedeció a Dios.
  • El hombre fue quien cayó en pecado.
  • Fue el hombre quien se ensució en la maldad.
  • Fue el hombre quien se alejó de Dios.
  • Fue el hombre quien propagó la maldad a los demás hombres.
Por lo tanto, Dios utiliza al mismo hombre como instrumento para propagar la salvación de otros humanos. Se les ha encargado a los hombres el Ministerio de la Reconciliación:
  “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo; y nos dio el ministerio de la reconciliación.”2 Corintios 5:18.
  Porque es una bendición ser participantes de la obra reconciliadora de Dios al traer a otros hombres al conocimiento de la verdad…
  “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”, Romanos 10:15.
 
Porque ese fue el plan de Dios…
  “Y a su debido tiempo manifestó su Palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador.”Tito 1:3.