sábado, 21 de julio de 2012

¡Somos libres y no lo sabemos!

El 22 de septiembre de 1862 Abraham Lincoln firma la ley aboliendo la esclavitud en Estados Unidos. Muchos esclavos del sur no conocieron esta verdad ya que no tenían acceso a la información, la cual no era revelada por algunos de sus amos.
¿Qué era lo que sucedía? ¡Eran libres pero no podían disfrutar de su libertad por falta de conocimiento! Seguían atrapados en los maltratos y privados de muchos beneficios por su falta de información.
La palabra dice en Oseas 4:6 “mi pueblo perece por falta de conocimiento”.

La explotación continuó en algunos casos por meses y años pero la verdad salió a la luz y ese conocimiento produjo el que se hiciera justicia y la apropiación de tan merecida libertad.

¡Cuántas personas están actualmente atrapadas por falta del conocimiento de la libertad con la que Cristo nos hizo libres y continúan bajo la esclavitud de ritos, tradiciones, obras que en los ojos del Señor están todas muertas! O esclavas de vicios, complejos, fobias, temores. La lista es muy grande.

Por fe hemos entrado al reino de Dios y somos ahora nuevas criaturas, somos una nueva raza que nunca antes existió, participes de su naturaleza divina como dice Dios en una de las cartas de Pedro (2 Pedro 1:4). Ya no vivimos nosotros, Cristo vive en nosotros (Gálatas 2:20). Hemos sido liberados del pecado que ya no se puede enseñorear de nosotros.

Esta verdad que es “Cristo” es la que te libera, este es el conocimiento que debes tener para poder vivir una vida sin ataduras y recibir la paz que Jesús da.


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Ancash recibirá a más de 12 mil turistas por Fiestas Patrias


(Andina). Alrededor de 12 mil turistas se alistan a recibir el departamento de Áncash, en la costa norte peruana, con ocasión de las celebraciones por Fiestas Patrias, estimó la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur).
Aurora Alegre Muñoz, titular de la Dircetur Áncash, indicó que esta región ofrece una amplia gama de atractivos turísticos como la quebrada Llanganuco, conformada por dos bellas lagunas situadas a 3.800 metros sobre el nivel del mar.
Una de las lagunas, llamada Chinancocha, es la más visitada por los turistas, porque sus aguas poseen una coloración verde turquesa y está situada en la falda del nevado Huascarán.
COMPLEJOS AREQUEOLÓGICOS
También destaca el complejo arqueológico Chavín de Huántar, en la provincia de Huari, considerado uno de los centros ceremoniales más representativos del país.
La cultura Chavín se asentó entre los años 1200 y 200 antes de Cristo, dejando como legado el impresionante complejo declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1985.
“Ambos lugares forman parte del turismo convencional que alberga Áncash y que se complace en ofrecer a quienes están interesados en visitarnos durante Fiestas Patrias”, expresó.
FESTIVAL ECOTURÍSTICO
A ellos se suman, dijo, los atractivos que ofrecen los pueblos que conforman el Callejón de Huaylas y el valle de Conchucos, como Recuay, Ticapampa y Cátac, donde este año se llevará a cabo un festival ecoturístico.
Dicho certamen se desarrollará del 27 al 29 de julio en la zona sur del valle de Conchucos, donde los visitantes participarán del tradicional pago a la tierra y de un festival gastronómico de comida novoandina, entre otras actividades.


Fuente:ELCOMERCIO

viernes, 20 de julio de 2012

Cuando se Sufre…

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Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. – 1 Corintios 10:13.
 Mas (Dios) conoce mi camino; me probará, y saldré como oro. – Job 23:10.
 
 Después de un duelo especialmente doloroso, una pregunta punzante dominaba mis pensamientos: ¿Por qué me ocurre esto a mí? ¿Quiere Dios castigarme? Un amigo creyente me dio la clave que me liberó de mi angustia y de mis preguntas, diciéndome:
 
 –Hace cerca de dos mil años, Jesucristo crucificado exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34). Así Jesucristo cargó con el castigo que merecían mis pecados. Fue desamparado para que yo no lo fuera nunca. Dios castigó a su Hijo en mi lugar. Por eso Él me perdona y me da la vida eterna. ¿Cómo podría dudar de su amor?
 
 Mi amigo también me enseñó a no decir: «¿Por qué?», sino «¿Para qué?», para preguntar a Dios cuál es su meta al permitir este sufrimiento. “He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción” (Isaías 48:10), Dios es como un orfebre, quien funde el oro en el crisol, ajustando la temperatura hasta que toda impureza sea quitada. Él espera pacientemente hasta que el metal tenga una superficie tan lisa que pueda reflejar su rostro en ella. Sólo entonces el artesano puede labrar el oro puro para hacer una joya.
 
 Este es el «para qué» de esa prueba dolorosa que Dios permitió, después de haberme dado la vida eterna; ese trabajo era necesario para darme una forma que fuera para la honra de mi Salvador y Señor.
 
 Fuente:amen-amen

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¿Eres un vencedor de gigantes o una langosta?


Rev. José A. Soto
 Dios nos ha llamado a grandes empresas, nos ha llamado a conquistar gigantes. Cuando los problemas se ven grandes,a Dios lo vemos chiquito; pero en realidad Él es grande.
 “Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto… Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?” Números 14:1-11.
 
 En el Medio Oriente se conoce como langosta a un insecto, caracterizado por su gran facilidad para migrar de un sitio a otro y, en determinadas circunstancias, reproducirse muy rápidamente llegando a formar devastadoras plagas capaces de acabar con la vegetación de grandes extensiones de terreno; pero es insignificante, nadie quisiera compararse con un insecto, pero vamos a ver por qué el título tiene esta pregunta: ¿Eres un vencedor de gigantes o una langosta?
 
 Cuando Israel se acercó, después de su salida de Egipto, a la frontera de la tierra prometida Dios le dijo a Moisés: “Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos”(Números 13:2). La idea fue de Dios y se la trasmitió a Moisés y mandaron doce príncipes de acuerdo al mandato de Dios, era gente que tenía liderazgo, gente que tenía influencia, uno de cada tribu, y los mandó para que vayan a espiar la tierra prometida. No iban para ver si era cierto lo que Dios decía, sino por algunas razones estratégicas.
 
 Es muy importante lo que nosotros podemos conceptuar y recibir para poder transmitir, eso tiene un peso muy grande en la presencia de Dios y también en relación al pueblo que nos escucha, se puede decir que en los doce espías hubo entusiasmo por aquella tierra. El pueblo oía atentamente el informe que decían: “Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella”(Números 13:27). Básicamente era eso lo que decía el informe, inicialmente el problema vino después, cuando diez de los doce espías volvieron atemorizados y parece ser que el temor fue mayor que el entusiasmo, aquel temor fue trasmitido a la mayoría del pueblo el cual creyó a los diez y no a los dos que decían: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”(Números 13:30).
 
 Era un mensaje que tenía poca fuerza, era el sentir de dos de aquellos espías que habían entendido las cosas del Señor. Dios quería que el pueblo tomara posesión de la tierra, el Señor no deseaba que por treinta y ocho años más el pueblo se atrasara en experimentar la bendiciones que les había prometido, Dios quería que ese fuera el momento. A dos años de haber salido de Egipto, Dios quería que el pueblo entrara y tomara posesión de aquella tierra y disfrutara de todas las bendiciones. ¿Qué es lo que tenían que hacer? Creer solamente.
 
 Jesús dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”(Juan 11:40). Ellos tenían que confiar en Dios, pero no lo hicieron, se volvieron escépticos y dijeron:“Allí está tal como Dios lo prometió; pero simplemente no podemos, el enemigo es más fuerte que nosotros y nos va a impedir alcanzar aquella tierra”. Si de verdad queremos hacer la obra de Dios, si queremos llevar a cabo la tarea encomendada, tenemos que tener fe, hay que confiar en Dios, porque Dios es el que vaahacer la obra, no es “con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6). Podemos decir que en la frontera de la bendición, ya casi sintiendo el aroma de los campos verdes de Canaán, allí el pueblo fracasó y no entró a la tierra prometida.
 
 Amados, ¿cómo está nuestra confianza en el Señor?, ¿cómo está nuestro brillo en la fe?, ¿estamos madurando, estamos creciendo bien en esa parte o encuentra que la fe está menguando? ¡Eso no puede pasar! Tenemos que mantener una fe viva, una fe ardiente, una fe poderosa, una fe activa, una fe que fructifica, una fe que no muere, que no se enferma, que llega a su objetivo. Por eso es necesaria una fe de calidad, como la que tenían los dos espías, que empieza con visión.
 
 Algunos dicen: ¡La fe es ciega! La fe no es ciega, la fe ve muchísimo, la fe nuestra trasciende el tiempo, el espacio, la fe es la que nos va allevar al reino de los cielos, la fe empieza con visión. Debemos tener una idea de lo que el Señor quiere que hagamos, además de lo que Él puede alcanzar por medio de nosotros, por medio de nuestro esfuerzo, por medio de nuestro sacrificio, debe entenderse que somos parte del engranaje, que Dios se aprovechará para formarnos, para hacernos madurar, para hacernos crecer en aquello que se llama fe.
 
 Los doce espías exploraron la tierra y encontraron como Dios les había dicho. Era buena tierra cultivable, fértil, hermosa, un lugar lindo y fructífero, Dios no les había engañado. Recordemos que ellos venían de la esclavitud en Egipto, dos años atrás eran esclavos, un esclavo no tiene necesariamente que vivir cómodamente, en Egipto ellos vivían en una pobreza al máximo. Tenían dos años en el desierto y ahí tampoco se vive cómodo, en el desierto lo que hay es arena, lo que hay es sol.Ahora vieron una tierra que es el cumplimiento de Dios, una tierra hermosa para vivir, con características especiales para tener todo lo necesario, para vivir y desarrollarse en ese lugar, eso lo vieron los doce espías, tuvieron esa visión inicial.
 
 Pero diez de los doce quedaron muy impresionados por las dificultades que representaba el poseer esa tierra, se fijaron en los problemas, miraron que había ciudades fortificadas en Canaán. Tal vez esperaban que todo estaba sereno y tranquilo, pero encontraron ciudades amuralladas, fortificadas, empezaron a examinar a la gente y vieron personas que estaban preparadas para la guerra; empezaron a examinar otras áreas del país y se encontraron nada menos que con los descendientes de Anac, una raza de gigantes, gente de casi tres metros de altura, en aquel tiempo los preparaban para la guerra. Entonces estos espías dijeron: “Imposible de entrar porque hay gigantes, porque el país está fortificado, ellos están preparados para pelear y nosotros no, además somos débiles, sólo somos esclavos que salimos de Egipto, no tenemos ni armas”
 
 Esa fue su visión, pero una visión negativa, una visión según el mundo, según el hombre, según la lógica terrenal, el asunto es que la fe va muy encima de todo. Que por ser tan realistas vieron de cerca las dificultades y llegaron a la conclusión de que los problemas eran más grandes y dejaron de ver a Dios por ver el problema. Ellos nunca dijeron nada de Dios, sólo mencionaron las imposibilidades, es decir, perdieron la visión, era gente que perdió de vista al Señor; ellos esperaban otro tipo de respuesta y por esa razón se desalentaron totalmente.
 
 Josué y Caleb actuaron bajo el principio de que Dios es mayor que las circunstancias. No importa cuán grande sea la circunstancia y la dificultad, Dios es mayor que ese problema, mayor que esa enfermedad, mayor que esa expresión diabólica, el que está con nosotros es mayor que el que está en el mundo. Su visión fue otra, ellos dijeron en su informe: “Es verdad que hay ciudades fortificadas, que hay soldados y gente preparada para la guerra, y que están allí los hijos de Anac, pero sabemos que Jehová nos ha dicho que nos entregará esa tierra, tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”.
 
 Ellos vieron lo que el Señor les había prometido, tierra que fluye leche y miel, ellos tuvieron la oportunidad, es ahora no después. Amados, ¡levantémonos y tomemos la tierra! Porque con nosotros va Jehová. La fe de calidad empieza con visión, esa visón que tenían estos dos espías, Dios se los había prometido, y ellos se vieron ya viviendo en Canaán, ellos se vieron ya comiendo de sus frutos, ellos no vieron el problema, porque dijeron: ¡Con nosotros está Jehová! Dios nos ha llamado a grandes empresas, nos ha llamado a conquistar gigantes.Cuando los problemas se ven grandes entonces Dios se queda chiquito, pero Dios no es chiquito, Él es grande.
 
 Después de tener visión, la fe de calidad tiene algo que se llama valor. La fe empieza con visión, la visión inspira valor, un valor que a veces es casi una temeridad, pero es que así actúa la gente de fe. Los diez espías sólo vieron obstáculos y problemas, la visión de ellos del Dios de poder estaba eclipsada, por lo tanto, lo que vieron fueron problemas y lo único que cosecharon fue atemorizarse y acobardarse, y lo peor es que lo trasmitió al pueblo. El pueblo empezó a oír a diez voces diciendo: ¡No se puede, es imposible, hay gigantes, hay ciudades amuralladas, la gente es de guerra, esa es una ciudad muy importante, aquí yo soy muy chiquito!
 
 Los diez espías están llegando hasta tan bajo, que dicen: “Y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así le parecíamos a ellos al lado de ellos”, Número 13:33. Pero habían dos que decían: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”, Números 13:30. El Señor dice: “Mía es la batalla”, no peleamos solos, el Señor está con nosotros como poderoso gigante, ellos vieron gigantes, pero más gigante es el Señor, por algo se denomina “Jehová de los ejércitos”. Cuando uno tiene visión, entonces la visión inspira valor; pero si se concentra sólo en el problema, en la imposibilidad, en la dificultad, allí se queda y se seca, y se atrasa la obra del Señor y se pierde la bendición; era ahora, no era treinta y ocho años después.
 
 Diez espías que se creían langostas, porque no tenían fe, y dos que se creían “vencedores de gigantes”, porque tenían fe. Estos dos, Josué y Caleb, tenían fe en lo que Dios les había prometido, trataron de convencer al pueblo, siempre mencionando a Dios, siempre mencionando la Palabra, ve el informe de ellos y luego la apelación ante el pueblo, siempre mencionan a Dios, no se olvidan de las realidades. Pero la gente le creyó a la mayoría y dijeron más bien: ¡Vamos a apedrearlos y regresemos a Egipto! Qué lamentable esta situación.
 
 Cuando hay disposición de creer en lo que Dios ha dicho, y valor para ejecutarlo siempre aparecerá la oposición, siempre cuando se emprenda cosas para Dios las olas se van a levantar, los vientos van a rugir, los vientos se van a oír, pero no se preocupe, allí estará la mano del Señor, si sientes que te estás hundiendo solamente clama al Señor. Y allí estará la mano de Dios levantándote, no hay duda que el valor va a conseguir también el concepto de sacrificio, todo emprendimiento de fe tiene sus riesgos, pero el valor asume eso también. Josué y Caleb sabían que ellos podían caer en la batalla, tal vez alguno iba asalir herido, si usted espera hacer algo para Dios y que no haya absolutamente ningún riesgo, nunca va a lograr nada.
 
 Primero la visión, después la acción del valor porque estamos hablando de calidad de fe. Fe es todo eso, visión, valor, el saber que tú puedes, que la victoria es nuestra en el nombre del Señor, nos lleva automáticamente a la acción y eso es lo que Dios esperaba del pueblo. Dios esperaba que el pueblo actuara de acuerdo a esa visión de la Palabra dada. No son los milagros los que pueden afirmar o ayudar, pero lo que afirma en la vida es centrarse en la Palabra de Dios. La Palabra es lo que produce verdadera fe, la fe se produce por el oír la Palabra, y eso hay que saberlo aprovechar, la acción. Dios podía destruir a los pobladores de Canaán y podía hacerlo hasta sin ellos, pero Dios nos incluye en sus propósitos para que maduremos en la fe, para que nuestra fe crezca, por eso estamos incluidos en las batallas de Dios, además lo que Él espera es obediencia, cuando nos dice: ¡Es la hora de entrar! Pues vamos a entrar en el nombre de Jesús.
 
 Los diez espías convencieron al pueblo de que esta entrada aventurera iba a ser un fracaso y una insensatez y allí en ese mismo momento perdieron la oportunidad de oportunidades. Sabemos que Dios castigó en esos mismos días a esos diez espías, que murieron de una plaga en un mismo día y después Dios dijo: “Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto” (Números 14:31-32). También dijo: “Únicamente a Josué y Caleb les he preservado la vida, porque ellos si actuaron conforme a la fe, confiaron en la Palabra de Dios”.
 
 Cuarenta años más para que ese pueblo diera una gran vuelta en el desierto y luego volviera cuarenta años después a las fronteras de la tierra prometida, pero ya no el mismo pueblo, porque en esa vuelta de 40 años todos los de 20 años para arriba se murieron, eso no es una bendición, eso es una derrota, marcaron sus caminos con sepulturas, con muerte, de otra manera no podían hacerlo, porque no quisieron creer en la vida que Dios le prometía. Josué capitaneó la conquista de Canaán, él fue el general de las fuerzas de Israel que entró a la tierra prometida, comandando a los ejércitos del pueblo de Dios y comenzó a repartir la tierra, por lo menos siete campañas militares que lo llevó prácticamente a tener una gran victoria, aunque no ocupó toda la tierra.Josué fue el que vio caer esos muros en Jericó, ese hombre que confió en Dios, no hizo una guerra de artillería contra aquellos muros, solamente obedeció lo que Dios le dijo. Me imagino la fila de ángeles parados en todas esas murallas que rodeaban Jericó, que cuando el pueblo llegó a la última vuelta y gritaron en el nombre de Jehová y los ángeles comenzaron a hacer “tac” y esos muros hundiéndose y derribándose.
 
 Dios también recompensó a Caleb, que fue un hombre que en ese tiempo tenía cuarenta y cinco años. Pasado los años no se le había ido el filo todavía, tenía el filo de la fe; me imagino que Josué se quedó viéndolo cuando Caleb dijo: “Tengo 85 años ahora, pero todavía tengo las mismas fuerzas para entrar y para salir, todavía me siento igualcuando tenía 45 años, cuando Dios me dijo que era mía aquella tierra que me encargó que espiara, esa tierra de Hebrón la quiero ahora”. Y agregó: “Todavía están los gigantes, los hijos de Anac, pero no te preocupes lo único que quiero es que me autorices”. Porque él sabía lo que era la autoridad, y Josué le dijo: “¡Allí está!”
 
 “Lo que es imposible para el hombre para Dios es posible”; porque “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Dios recompensa cuando hay fe, hay que pelear la buena batalla. Si tienes un problema sólo cree que Dios te empezará a dar la victoria, no mañana, hoy mismo, ya el Señor empezará a romper ligaduras, a darte la victoria. La Biblia dice que “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.
 

jueves, 19 de julio de 2012

Rev. Luis Meza Bocanegra - No se Acordaron de Buscar a Dios 1

                               
                          



El Rvdo. Luis Meza Bocanegra nos comparte el tema: "No se acordarón de buscar a Dios"



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¿Cómo es Dios?


“Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.” Hechos 17:23.
Los teólogos han tratado de describir a Dios de muchas maneras. Dios es la sustancia de todas las virtudes humanas. Es todo sabiduría y todo lo sabe. Puede hacer todo lo que nosotros no podemos, y es depositario de todas las bondades a que aspiramos. En otras palabras, Dios es Omnipotente (todo lo puede), Omnisciente (todo lo sabe) y Omnipresente (está en todas partes).
 Por otra parte, podemos describir a Dios comparándolo con nuestras limitaciones humanas. Por ejemplo, somos mortales, pero Dios es inmortal; somos falibles, pero Él es infalible.
 Dios es Espíritu eterno e imperecedero. No tiene principio ni fin. Tiene plena conciencia de sí mismo («Yo soy»). Es plenamente moral y responsable («Hagamos»). Es la esencia del amor y ama. Es también un juez recto —totalmente justo y fiel.
 Dios es el Padre de la creación, el hacedor de todo lo que existe. Es todopoderoso y sostiene el Universo. Existe fuera del Universo (los teólogos llaman esto trascendencia), aunque su presencia llena toda la creación (los teólogos dicen que es inmanente), y la gobierna. Existe dentro de la naturaleza, pero no es la naturaleza, ni está sujeto a sus leyes como dicen los panteístas. Es la fuente de la vida y de todo lo que existe.
 La mejor descripción de Dios es el nombre que le reveló a los primeros israelitas, Jehová. Jehová se traduce a veces como «Señor». Los especialistas creen que se trata de un antiguo modo del verbo hebreo «ser», cuyo significado literal sería: «Aquel gracias al cual existe (todo) lo que es».


Fuente: Impacto Evangelistico


Arequipa es declarada en emergencia

Consejo regional tomó esa decisión tras pedido de Defensa Civil, que mostró su preocupación por bajas temperaturas que se presentan en esa zona del país. Medida regirá por 60 días.



El pleno del consejo regional de Arequipa declaró hoy en situación de emergencia por 60 días esta jurisdicción sureña, luego de que la oficina regional de Defensa Civil hiciera el pedido por las bajas temperaturas que se registran en esa zona del país.
Esto permitirá ejecutar medidas urgentes y necesarias para la atención adecuada de las situaciones que se presenten en esta temporada de invierno.
Miguel Alayza, jefe regional de Defensa Civil, adelantó que se tiene previsto adquirir generadores de calor para distribuirlos entre la población de las zonas altas.
Para prevenir la mortandad de los camélidos sudamericanos se comprará medicamentos y forraje que será entregado a los ganaderos, refirió.
Además, informó que hasta el momento su despacho ha atendido a 5,000 personas con 20 toneladas de abrigo, pero falta asistir a 12,143 pobladores.


Fuente: Perú 21