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martes, 14 de agosto de 2012

Agua de la Roca


“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová…” Éxodo 17:6-7.
El pueblo de Israel, debido a su temor y ansiedad, "tentaron a Jehová" (Éxodo 17:7). Airados, y temiendo morir de sed en ese desierto caliente, amenazaron con apedrear a Moisés. La crisis apenas se describe en sus rasgos esenciales, pero el momento sin duda fue crucial. Quedó por cierto marcado en la historia del pueblo. Siglos más tarde, el Señor recordó a Israel este acontecimiento, por medio del salmista David: "En la calamidad clamaste, y yo te libré; te respondí en lo secreto del trueno; te probé junto a las aguas de Meriba." (Salmo 81:7).
 
Durante la Segunda Guerra Mundial, las condiciones de un pequeño poblado en la isla de Bougainville, desmejoraron en forma alarmante. Japón controlaba las islas del norte del archipiélago de las Salomón. Como estaban escasos de alimentos, invadían los huertos locales tan pronto como los productos comenzaban a madurar. Cuando comenzaron a darse casos de combate entre los habitantes locales y los invasores, los aldeanos comenzaron a temer por sus vidas. Los dirigentes cristianos recordaron una alta meseta situada en una de las cadenas de montañas. Una noche, los habitantes de la aldea desaparecieron en la jungla sin hacer ruido. La fortaleza de la montaña los mantuvo escondidos, y parecía que sus provisiones les durarían hasta que sus hortalizas y sembrados les comenzaran a producir.
 
A medida que la estación seca avanzaba, la provisión de agua comenzó a escasear. Los aldeanos buscaron una vertiente, y encontraron un lugar húmedo al pie de una pared rocosa. Se reunieron alrededor, y oraron para que saliera agua de la roca. Cuando terminaron de orar, contemplaron asombrados cómo la humedad aumentaba en forma paulatina, y luego la roca comenzó a gotear. Pronto todos pudieron comenzar a llenar de agua sus jarrones. Durante más de dos años, esa vertiente continuó goteando sin cesar; suplió así todas sus necesidades.Jesús vio su oportunidad en la desesperanza humana. Los que no podían hallar esperanza para si mismos, encontraron esperanza en Él.
 
Tenemos el derecho de buscarle cuando estamos en dificultad. El agua que fluye en respuesta a nuestra necesidad puede ser tan práctica como las aguas de Horeb, que calmaron la sed del pueblo, o tan intangible como el reavivamiento de nuestra fe y la renovación de nuestra esperanza.

"Aquel en quien mora Cristo tiene dentro de si una fuente eterna de gracia y fortaleza".



Fuente: Movimiento Misionero Mundial


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Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. - Lucas 11:4.
Sed benignos unos con otros… perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. – Efesios 4:32.
  Cristo padeció por nosotros… cuando le maldecían, no respondía con maldición
Esta petición no se refiere al perdón judicial de la pena del pecado (este perdón se obtiene por la fe en el Hijo de Dios). El mensaje esencial del Evangelio es que Jesús pagó la deuda de nuestras ofensas. No necesitamos suplicar para obtener el perdón, pues basta reconocer nuestras faltas y acudir al Señor.
 Aquí se trata del perdón paterno, necesario si queremos mantener la comunión con nuestro Padre. Si los creyentes no están dispuestos a perdonar a los que les ofenden, ¿cómo pueden esperar tener comunión con su Padre, que les ha perdonado libremente sus ofensas? 
Al ser los beneficiarios del perdón de Dios, está claro que debemos perdonar a aquellos que nos ofendieron. ¿Cómo hacerlo? No podemos negar el hecho, ni aun reconciliarnos sin tratar el problema a fondo. ¿Qué hacer? Dirijámonos a los que nos ofendieron, en humildad, dispuestos a reconocer también nuestros propios agravios. Dar este paso no es muy fácil, pero es el camino que nos enseña la Biblia para tratar de volver a tener paz con nuestros familiares, nuestros hermanos en la fe y los que nos rodean. “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:16-21).
Fuente :amen-amen.net

martes, 7 de agosto de 2012

Buenos administradores de la gracia de Dios

          
El Rvdo. Luis Meza Bocanegra nos comparte este tema de edificación espiritual

Dos Terremotos


(Jesús)ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. – Lucas 24:6-7.

El evangelio según Mateo menciona dos terremotos consecutivos que sacudieron Jerusalén.

 Cuando el Señor Jesús clamó en la cruz y entregó su espíritu, no sólo el velo del templo se rasgó, sino que la tierra tembló y las rocas se partieron (Mateo 27:51). Con estos acontecimientos de la naturaleza Dios subrayaba ese suceso único en la historia universal: el Hijo de Dios, hecho hombre, moría para salvar a seres humanos perdidos.

Poco después también leemos: “Hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella” (Mateo 28:2). Así todos pudieron ver que la tumba estaba vacía: Cristo había resucitado.

Dos terremotos: uno anunciaba la muerte de Jesucristo, el otro su resurrección. Estas dos verdades fundamentales establecen la base y la certeza de nuestra salvación. En el Nuevo Testamento las hallamos varias veces una cerca de la otra. Así el apóstol Pedro dijo en su discurso de Pentecostés: “Jesús Nazareno…a éste… matasteis por manos de inicuos, crucificándole, al cual Dios levantó” (Hechos 2:22-24). Y el apóstol Pablo escribió a los romanos: “Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:24-25).

Fuente:amen-amen.net

viernes, 3 de agosto de 2012

El hombre de Dios en el Santuario


Rev. Rodolfo González Cruz
Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén." Lucas 24:52, 53.
La historia de Israel encierra un importante mensaje para la Iglesia de hoy, Dios se ha revelado a través de su trato con el pueblo escogido. La historia sagrada enseña además grandes lecciones morales y espirituales. En este mensaje veremos el secreto de este pueblo a través de los hombres de Dios.
 
1. EL HOMBRE DE DIOS DEBE SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO
 
En el tiempo de los jueces se levantaron hombres llenos del Espíritu de Dios que exhortaban al pueblo a buscarle. Pero una vez que moría el juez el pueblo volvía a la decadencia espiritual; esta dejadez los llevó muchas veces a vivir sometidos a sus opresores. Esta decadencia espiritual vino al haber dejado la comunión con el Señor y porque ya no había un líder que fuese una inspiración y que llamara al pueblo a la adoración, al servicio y a la comunión con Dios.
 Los jueces procedían de distintos estratos de la sociedad, y hasta hubo entre ellos una mujer (Débora, Jueces 4:4-5:31). Estos fueron especialmente elegidos por Dios para librar a su pueblo y fueron investidos por el Espíritu de Dios para llevar a cabo su misión. Es importante observar que la historia bíblica se repite de manera que podemos asegurar lo importante que son los líderes dentro del pueblo de Dios y con el pueblo inconverso.
 Estamos llamados a llevar este Evangelio para alcanzar muchas vidas para su gloria. Si nosotros no fuéramos a predicar cómo se convertirán. El apóstol Pablo escribiendo a los romanos dijo: "¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" (Romanos 10:15).
 Debemos valorar el trabajo de los grandes hombres de Dios como es el caso del apóstol Pablo quien llegó a Asia sin programas radiales, sin programas de televisión, sin los medios de transporte de hoy día, sin la tecnología de hoy; pero sí con lo que realmente se necesitaba, y esa era la llenura del Espíritu Santo, el poder de Dios.
 En cada época Dios ha tratado de distintas maneras. Ahora no podemos vivir con Moisés, ni con Elías, ni con aquellos sacerdotes y profetas que Dios usó en otros tiempos. Tenemos que saber que el Moisés, el Elías, el Eliseo ,y el Isaías de hoy somos nosotros.
 Isaías vivió una etapa muy triste, porque veía cómo era la condición del pueblo, entonces profundizó su comunión con Dios. Se sentía insuficiente, incapaz de hacer algo. Es posible que en algún momento nos sintamos de igual manera, pero lo maravilloso de esto es que Dios se glorifica y nos usa precisamente cuando reconocemos nuestra insuficiencia, cuando sabemos que nada podemos hacer.
 Gedeón tenía mucho ejército, pero Dios sabía que se podía enaltecer y para que no se dañara le redujo el ejército, de manera que tenía que depender del socorro que viene de arriba (Jueces 7:1-9). No podemos trabajar con recursos humanos. Cuando pensamos que con nuestra experiencia, nuestro conocimiento, nuestra habilidad, etc. podemos hacer grandes cosas; entonces Dios no es glorificado, no es alabado, y podemos llegar a exaltar nuestra persona.
 La Obra de Dios ha crecido y sigue avanzado porque Dios con su poder maravilloso y sobrenatural ha intervenido y sigue interviniendo. Como único podemos hacer una gran obra que pueda estremecer al mundo es llenándonos de la gloria de Dios.
 Muchos se preocupan cómo es que hacemos esta labor, cuál es el método, pero podemos decir dónde está el secreto, pues el secreto está en el libro de los Hechos. Hay que hacer lo que los hombres y las mujeres realizaron, para que el Evangelio se difundiera con poder, como lo describe el libro de los Hechos; en realidad, este libro, es un verdadero manual de evangelización y donde se habla de la manifestación gloriosa del poder del Espíritu Santo.
 
2. EL HOMBRE DE DIOS ORA SIEMPRE
 
La Biblia nos describe que los hombres de Dios oraban, ellos deseaban tener una verdadera comunión con el Señor. En la nación de Israel había hombres que mantuvieron la comunión con Dios, hombres que pagaron el precio espiritual, y se llenaron de la gloria del Señor. Estos fueron usados tremendamente de manera que se convirtieron en ejemplos dignos de imitar.
 En el libro de 2 Crónicas 6:19-21, la Palabra de Dios nos dice que el rey Salomón en la dedicación del templo hizo una oración, leemos: "Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones."
 Luego que Jesús ascendió, sus discípulos perseveraban en el aposento alto en oración y ruego. En el Evangelio según San Lucas 24:52 y 53, leemos: "Ellos después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios."
 En Hechos 1:14 las Escrituras nos dice: "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos." Aquí encontramos a los discípulos obedeciendo, orando, buscando la llenura del Espíritu Santo.
 También observamos que el lugar de reunión, el templo, estaba abierto a cualquier hora del día y el pueblo podía ir a la casa de Dios a orar. Mateo 21:13 dice: "Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones"; el templo es el lugar de oración. Es bueno orar en el hogar, en el monte, a la orilla del río; pero hay un lugar que Dios ha designado para orar. El templo es el lugar más indicado porque este se ha dedicado para el culto, la adoración, la alabanza y servicio a Dios.
 En el tiempo de los sacerdotes siempre había quien recibiese la ofrenda del pueblo y a cualquier hora se encontraba un sacerdote en el servicio a Dios. Que maravilloso sería si nosotros también pudiésemos mantener el templo abierto para que cualquiera que quisiera fuera a orar.
 Los apóstoles comenzaron a orar y alabar a Dios en el templo, sus copas rebosaron, comenzaron a gemir y a llorar. La oración nos lleva al quebrantamiento, a la adoración, a la alabanza y a profundidades espirituales con Dios.
 No podemos engañarnos al ir de rodillas sin tener la verdadera comunión con Dios. No debemos ministrar sin tener la unción del Espíritu Santo. Nosotros como ministros estamos llamados a ir de rodillas a pedirle a Dios el mensaje que el pueblo necesita cada día. Eso se busca y se recibe en la intimidad, en la humillación y entrega a Dios.
 
3. EL HOMBRE DE DIOS ES UN EJEMPLO DIGNO DE IMITAR
 
En 1 Timoteo 4:12-16 encontramos que la Biblia nos dice: "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza… Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues habiendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren."
 Amado, tenemos una Iglesia que nos observa y alrededor nuestro muchas vidas, el Cielo, Dios, el Hijo, el Espíritu Santo, ángeles, pero también el diablo, los demonios, los vecinos, los religiosos. Satanás se da cuenta de nuestra condición, cuando nos descuidamos, él lo sabe.
 En 1 Samuel 2:22 la Biblia dice: "Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión." Los hijos de Elí eran sacerdotes, pero eran impíos y cometían adulterio en el templo. Ahora sabemos que no es solo estar en el templo, sino cumplir la función para la cual fuimos llamados. Se puede tener un tremendo mensaje, pero cuando se busca el testimonio este no respalda el mensaje.
 Amado ministro, Dios le demandará por el rebaño que le ha entregado en sus manos. Dios muestra y revela a sus siervos la condición del pueblo, los dones del Espíritu Santo son muy necesarios para mantener el rebaño. "Procurad los dones espirituales…" (1 Corintios 14:1).
 Ministro de Jesucristo no permitas que tu corazón se cargue de los afanes de esta vida, que matan la vida espiritual y no nos permite hacer una buena labor como líderes, ministros y obreros del Señor Jesucristo. "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6, 7).
 Tenemos que ser ejemplo en todo tiempo, busca al Señor en ayuno y oración y tendremos su respaldo. "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza." (1 Timoteo 4:12)

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

jueves, 2 de agosto de 2012

Yo honraré a los que me honran



“Yo honraré a los que me honran”, así dijo Dios a Elí, el Sumo Sacerdote, y añadió: “...y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1 Samuel 2:30).
Todo esto por consentir el pecado de adulterio de sus dos hijos: Ofni y Finees y, peor aún, permitir que estos adúlteros continuaran oficiando en el ministerio sacerdotal.
   El predicador, pastor o ministro que comete adulterio se deshonra a sí mismo; deshonra su hogar, su esposa e hijos; deshonra su ministerio, la Iglesia que pastorea, la Obra de Dios; y por consiguiente, se descalifica a sí mismo para el ministerio cristiano, que es santo, honesto, bíblico; lo cual Dios demanda en las Sagradas Escrituras, y que es superior al ministerio sacerdotal del Antiguo Testamento, así como Cristo es mayor que Aarón.
   En esta Obra del Movimiento Misionero Mundial, todos nosotros queremos siempre dar al Dios Trino toda la gloria y reconocimiento.
   Queremos honrarle en todo: En la obediencia, la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios; en la proclamación de la Redención mediante el sacrificio del Señor Jesucristo; en el Bautismo, los Dones y Frutos del Espíritu Santo; queremos honrarle con un ministerio de vida santa, de testimonio limpio y de profundidad espiritual. Queremos honrarle en la letra y música de los himnos; en la reverencia y en el orden en la Casa de Dios; queremos honrarle en todo.

Cuando honramos a Dios, en toda la escala de valores que emanan de las Sagradas Escrituras, Él cumple Su Palabra cuando dice: “YO HONRARÉ A LOS QUE ME HONRAN, Y LOS QUE ME DESPRECIAN SERÁN TENIDOS EN POCO”.

Elí, el Sumo Sacerdote junto con sus dos hijos, adúlteros consentidos, fueron cortados del ministerio y muertos por la mano de Dios.

“¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”, Hebreos 10:31.

Fuente: Impacto Evangelistico

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Mirando las cosas que no se ven



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Rev. Alberto Ortega

“No mirando nosotros las cosas que no se ven, sino las que no se ven, pues las que se ven, son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:18.
 Uno de los conflictos más profundos de nuestra naturaleza humana es lo que vemos, tomamos decisiones por lo que vemos, tomamos posiciones por lo que vemos, hablamos por lo que vemos. Lo que vemos se torna en un elemento incuestionable, moldea nuestros pensamientos, activa nuestras capacidades intelectuales, emocionales, espirituales.
 La Palabra de Dios establece que el cristianismo no debe moverse por las cosas que se ven, sino nos exhorta a mirar lo que no se ve. Esto nos parecerá imposible, mirar tiene que ver con lo visible, lo tangible, lo palpable, pero nuestro Dios nos llama a mirar lo que no se ve.
 Muchos han fracasado por lo que vieron en un momento determinado. Eva escuchó lo que Satanás le describía, después miró el fruto prohibido como algo agradable a sus ojos, y finalmente trajo la ruina para toda la humanidad. Acán vio en Jericó el manto babilónico, el lingote de oro; se deslumbró con aquella fuente de riqueza, pero no miró el mandato de Diosque prohibía tomar cosa alguna de la ciudad.
 Acán desobedeció a la orden de Dios, lo que viole hizo creer que era rico, enterró en medio de su tienda el anatema; pero éste le arruinó y lo enterró con toda su familia ¡Triste final para un hombre que combatió en Jericó!
 Demas, obrero y colaborador del apóstol Pablo, empezó a mirar este mundo y acabó amando más el mundo que a Dios, se apartó del Señor y de la Obra de Dios, se perdió. ¡Qué triste resulta ser eliminado de la salvación y del ministerio por mirar las cosas que se ven!
 Especialmente, cuando pasamos por pruebas, padecimientos, es cuando más tenemos que velar en lo que miramos, en lo que se nos ofrece a la vista.
 Pablo nos expone la lista de las distintas facetas del sufrimiento por donde tuvo que pasar por causa de la Obra de Dios, nos dice: “Atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús… entregados a muerte por cusa de Jesús…” (2 Corintios 4:8-11).
 Pablo llama todo estos padecimientos: Una“leve tribulación” (2 Corintios 4:17), ¿por qué? Porque estaba mirando las cosas que no se ven. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
Cuando nos ponemos a mirar lo que no seve, echamos mano de la fe. Moisés “se sostuvocomo viendo al Invisible” (Hebreos 11:27). Mirar lascosas que no se ven es mirar al Invisible, es mirar al Dios vivo y verdadero.
 Amado hermano, quizá lo que usted está viendo lo desorienta, lo entristece, lo hace sufrir ¿Qué tal si mira ahora lo invisible? Como el siervo de Eliseo, empezará a ver las cosas que no se ven, verá que son más numerosos los que están con usted que los que están en su contra, verá las cosas que están escondidas en Cristo  nuestro Redentor.
 No hay pena, ni sufrimiento que Dios permita venir a nuestra vida sin tener un propósito; no hay situación en la cual Dios permita que alguno de sus hijos e hijas pasen sin pensar en darle “un excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios 4:17).
 Permítale a Dios guiarle en ese proceso, deje que le conduzca por la mano, mírelo a Él y vea las cosas que no se ven. Dios le bendiga.

Fuente: Impacto Evangelistico 

lunes, 23 de julio de 2012

¿Dios va a Curarme?

El Señor no desecha para siempre; antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. – Lamentaciones 3:31-33¿Dios puede curarme? ¡Por supuesto, pues es todopoderoso! ¿Quiere hacerlo? ¡No siempre! Puede tener otra intención para mi vida. El sufrimiento es difícil de soportar, y fácilmente suscita el sentimiento de oposición o de rebelión contra Dios, quien nos prueba. El apóstol Pablo escribió a Timoteo: “…a Trófimo dejé en Mileto enfermo” (2 Timoteo 4:20). Pablo, quien tenía el don de sanidad, no lo había curado y tampoco pidió a Timoteo que lo hiciese. Epafrodito, su colaborador, había estado enfermo y muy cerca de la muerte, pero tampoco intervino Pablo, quien al respecto escribió: “Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí” (Filipenses 2:27). Dios lo curó. Timoteo tenía problemas de salud (1 Timoteo 5:23), y Pablo sencillamente le dio algunos consejos. El mismo Pablo había recibido una prueba dolorosa, la cual llamó “aguijón en mi carne”. No pidió a Pedro ni a ningún otro apóstol que lo curase. Suplicó tres veces al Señor que se la quitase, pero él le respondió: “Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9).
 Sean cuales sean las circunstancias, estamos seguros de que la gracia y el poder de Dios intervendrán en el momento oportuno. Es difícil entender la voluntad de Dios cuando pasamos por la prueba. Si él lo juzga oportuno, sana. Él responde a la oración de fe (Santiago 5:15). ¡Confiemos en la sabiduría y en el amor de nuestro Padre!


 Fuente:amen-amen

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Mar(c)as Perú, la propuesta culinaria

Rafael Piqueras presenta su nuevo menú-degustación el mes que se celebra la Noche de la Cocina Peruana.




 Son buenos días para Maras, el restaurante de Rafael Piqueras. Acaba de ser elegido, por Súmmum, como el ‘Mejor Nuevo Restaurante’ de Lima, un reconocimiento muy importante en esta ciudad donde se abren restaurantes todos los días. Además, impulsa la Noche de la Cocina Peruana, evento que organiza Inca Kola y que este 27 de julio se realizará en la U. de San Marcos.

Nosotros visitamos Maras cuando abrió y sentimos que su propuesta era innovadora, pero tenía detalles por afinar: las cocciones de las carnes, por ejemplo, eran largas, cuidaban las texturas y su precisa cocción, pero, ¿y el sabor?
 Felizmente, esto ha cambiado.

El menú degustación de estos días (200 soles por persona) empieza por todo lo alto con el tiradito de atún premium, concha de Casma con cushuro y polvo de aceite de oliva. Las papitas runtus con perlas de trufa son un viaje al corazón de la tierra, y las mollejitas, un plato que debe exigir, pero la langosta bisque solo llega a buena.

En los fondos, la carne (cola de buey con papas nativas y nube de trufa) no fue ya una desilusión, pero hubiésemos preferido el black cod con sabores a anticucho sin tanto sabor a anticucho.

Fuente: PERÚ 21