martes, 7 de agosto de 2012

Dos Terremotos


(Jesús)ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. – Lucas 24:6-7.

El evangelio según Mateo menciona dos terremotos consecutivos que sacudieron Jerusalén.

 Cuando el Señor Jesús clamó en la cruz y entregó su espíritu, no sólo el velo del templo se rasgó, sino que la tierra tembló y las rocas se partieron (Mateo 27:51). Con estos acontecimientos de la naturaleza Dios subrayaba ese suceso único en la historia universal: el Hijo de Dios, hecho hombre, moría para salvar a seres humanos perdidos.

Poco después también leemos: “Hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella” (Mateo 28:2). Así todos pudieron ver que la tumba estaba vacía: Cristo había resucitado.

Dos terremotos: uno anunciaba la muerte de Jesucristo, el otro su resurrección. Estas dos verdades fundamentales establecen la base y la certeza de nuestra salvación. En el Nuevo Testamento las hallamos varias veces una cerca de la otra. Así el apóstol Pedro dijo en su discurso de Pentecostés: “Jesús Nazareno…a éste… matasteis por manos de inicuos, crucificándole, al cual Dios levantó” (Hechos 2:22-24). Y el apóstol Pablo escribió a los romanos: “Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:24-25).

Fuente:amen-amen.net

viernes, 3 de agosto de 2012

El Cielo para Mañana

¡Vamos ahora! Los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año… cuando no sabéis lo que será mañana. – Santiago 4:13-14.
Con la expresión «cielo cubierto» o «cielo despejado» a menudo la radio anuncia el tiempo previsible para el día siguiente. Pero, hay otro cielo que sería necesario observar. Algunas gotas de lluvia e incluso un tiempo no muy clemente en general no tienen una importancia vital. Pero no preocuparse por este otro cielo y por lo que Dios previó puede acarrear trágicas consecuencias.
 
En un porvenir más o menos cercano cada uno tendrá que rendir cuentas de su vida y de la respuesta que dio a la salvación ofrecida por Dios. Jesucristo murió en la cruz para que el porvenir del ser humano no estuviese cargado de incertidumbre. El creyente sabe que Cristo abrió el camino hasta Dios y que le prepara un lugar en su maravillosa presencia.
 
A veces las predicciones meteorológicas no se confirman, e incluso fallan. En cambio lo que la Palabra de Dios declara es infalible.
 
Si no escuchamos el pronóstico meteorológico podemos decir: –Ya veremos mañana. En cambio, el asunto de nuestro porvenir eterno es demasiado serio para que permanezcamos indiferentes.
 
Al contrario de todos los seres humanos, Dios conoce el porvenir y en consecuencia puede hablar de él. Lo que dice se cumple invariablemente. Es, pues, indispensable que usted inquiera acerca del cielo para mañana, es decir, que se preocupe por su eterno porvenir y por su relación con Dios. Para ello lea la Biblia, la revelación de Dios.

Fuente:amen-amen.net
 
 
 Visitenos en:
http://www.betheltv.tv
http://www.bethelradio.fm
http://www.mmmperu.org
http://www.impactoevangelistico.net

 
 

El hombre de Dios en el Santuario


Rev. Rodolfo González Cruz
Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén." Lucas 24:52, 53.
La historia de Israel encierra un importante mensaje para la Iglesia de hoy, Dios se ha revelado a través de su trato con el pueblo escogido. La historia sagrada enseña además grandes lecciones morales y espirituales. En este mensaje veremos el secreto de este pueblo a través de los hombres de Dios.
 
1. EL HOMBRE DE DIOS DEBE SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO
 
En el tiempo de los jueces se levantaron hombres llenos del Espíritu de Dios que exhortaban al pueblo a buscarle. Pero una vez que moría el juez el pueblo volvía a la decadencia espiritual; esta dejadez los llevó muchas veces a vivir sometidos a sus opresores. Esta decadencia espiritual vino al haber dejado la comunión con el Señor y porque ya no había un líder que fuese una inspiración y que llamara al pueblo a la adoración, al servicio y a la comunión con Dios.
 Los jueces procedían de distintos estratos de la sociedad, y hasta hubo entre ellos una mujer (Débora, Jueces 4:4-5:31). Estos fueron especialmente elegidos por Dios para librar a su pueblo y fueron investidos por el Espíritu de Dios para llevar a cabo su misión. Es importante observar que la historia bíblica se repite de manera que podemos asegurar lo importante que son los líderes dentro del pueblo de Dios y con el pueblo inconverso.
 Estamos llamados a llevar este Evangelio para alcanzar muchas vidas para su gloria. Si nosotros no fuéramos a predicar cómo se convertirán. El apóstol Pablo escribiendo a los romanos dijo: "¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" (Romanos 10:15).
 Debemos valorar el trabajo de los grandes hombres de Dios como es el caso del apóstol Pablo quien llegó a Asia sin programas radiales, sin programas de televisión, sin los medios de transporte de hoy día, sin la tecnología de hoy; pero sí con lo que realmente se necesitaba, y esa era la llenura del Espíritu Santo, el poder de Dios.
 En cada época Dios ha tratado de distintas maneras. Ahora no podemos vivir con Moisés, ni con Elías, ni con aquellos sacerdotes y profetas que Dios usó en otros tiempos. Tenemos que saber que el Moisés, el Elías, el Eliseo ,y el Isaías de hoy somos nosotros.
 Isaías vivió una etapa muy triste, porque veía cómo era la condición del pueblo, entonces profundizó su comunión con Dios. Se sentía insuficiente, incapaz de hacer algo. Es posible que en algún momento nos sintamos de igual manera, pero lo maravilloso de esto es que Dios se glorifica y nos usa precisamente cuando reconocemos nuestra insuficiencia, cuando sabemos que nada podemos hacer.
 Gedeón tenía mucho ejército, pero Dios sabía que se podía enaltecer y para que no se dañara le redujo el ejército, de manera que tenía que depender del socorro que viene de arriba (Jueces 7:1-9). No podemos trabajar con recursos humanos. Cuando pensamos que con nuestra experiencia, nuestro conocimiento, nuestra habilidad, etc. podemos hacer grandes cosas; entonces Dios no es glorificado, no es alabado, y podemos llegar a exaltar nuestra persona.
 La Obra de Dios ha crecido y sigue avanzado porque Dios con su poder maravilloso y sobrenatural ha intervenido y sigue interviniendo. Como único podemos hacer una gran obra que pueda estremecer al mundo es llenándonos de la gloria de Dios.
 Muchos se preocupan cómo es que hacemos esta labor, cuál es el método, pero podemos decir dónde está el secreto, pues el secreto está en el libro de los Hechos. Hay que hacer lo que los hombres y las mujeres realizaron, para que el Evangelio se difundiera con poder, como lo describe el libro de los Hechos; en realidad, este libro, es un verdadero manual de evangelización y donde se habla de la manifestación gloriosa del poder del Espíritu Santo.
 
2. EL HOMBRE DE DIOS ORA SIEMPRE
 
La Biblia nos describe que los hombres de Dios oraban, ellos deseaban tener una verdadera comunión con el Señor. En la nación de Israel había hombres que mantuvieron la comunión con Dios, hombres que pagaron el precio espiritual, y se llenaron de la gloria del Señor. Estos fueron usados tremendamente de manera que se convirtieron en ejemplos dignos de imitar.
 En el libro de 2 Crónicas 6:19-21, la Palabra de Dios nos dice que el rey Salomón en la dedicación del templo hizo una oración, leemos: "Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones."
 Luego que Jesús ascendió, sus discípulos perseveraban en el aposento alto en oración y ruego. En el Evangelio según San Lucas 24:52 y 53, leemos: "Ellos después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios."
 En Hechos 1:14 las Escrituras nos dice: "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos." Aquí encontramos a los discípulos obedeciendo, orando, buscando la llenura del Espíritu Santo.
 También observamos que el lugar de reunión, el templo, estaba abierto a cualquier hora del día y el pueblo podía ir a la casa de Dios a orar. Mateo 21:13 dice: "Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones"; el templo es el lugar de oración. Es bueno orar en el hogar, en el monte, a la orilla del río; pero hay un lugar que Dios ha designado para orar. El templo es el lugar más indicado porque este se ha dedicado para el culto, la adoración, la alabanza y servicio a Dios.
 En el tiempo de los sacerdotes siempre había quien recibiese la ofrenda del pueblo y a cualquier hora se encontraba un sacerdote en el servicio a Dios. Que maravilloso sería si nosotros también pudiésemos mantener el templo abierto para que cualquiera que quisiera fuera a orar.
 Los apóstoles comenzaron a orar y alabar a Dios en el templo, sus copas rebosaron, comenzaron a gemir y a llorar. La oración nos lleva al quebrantamiento, a la adoración, a la alabanza y a profundidades espirituales con Dios.
 No podemos engañarnos al ir de rodillas sin tener la verdadera comunión con Dios. No debemos ministrar sin tener la unción del Espíritu Santo. Nosotros como ministros estamos llamados a ir de rodillas a pedirle a Dios el mensaje que el pueblo necesita cada día. Eso se busca y se recibe en la intimidad, en la humillación y entrega a Dios.
 
3. EL HOMBRE DE DIOS ES UN EJEMPLO DIGNO DE IMITAR
 
En 1 Timoteo 4:12-16 encontramos que la Biblia nos dice: "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza… Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues habiendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren."
 Amado, tenemos una Iglesia que nos observa y alrededor nuestro muchas vidas, el Cielo, Dios, el Hijo, el Espíritu Santo, ángeles, pero también el diablo, los demonios, los vecinos, los religiosos. Satanás se da cuenta de nuestra condición, cuando nos descuidamos, él lo sabe.
 En 1 Samuel 2:22 la Biblia dice: "Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión." Los hijos de Elí eran sacerdotes, pero eran impíos y cometían adulterio en el templo. Ahora sabemos que no es solo estar en el templo, sino cumplir la función para la cual fuimos llamados. Se puede tener un tremendo mensaje, pero cuando se busca el testimonio este no respalda el mensaje.
 Amado ministro, Dios le demandará por el rebaño que le ha entregado en sus manos. Dios muestra y revela a sus siervos la condición del pueblo, los dones del Espíritu Santo son muy necesarios para mantener el rebaño. "Procurad los dones espirituales…" (1 Corintios 14:1).
 Ministro de Jesucristo no permitas que tu corazón se cargue de los afanes de esta vida, que matan la vida espiritual y no nos permite hacer una buena labor como líderes, ministros y obreros del Señor Jesucristo. "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6, 7).
 Tenemos que ser ejemplo en todo tiempo, busca al Señor en ayuno y oración y tendremos su respaldo. "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza." (1 Timoteo 4:12)

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

jueves, 2 de agosto de 2012

Yo honraré a los que me honran



“Yo honraré a los que me honran”, así dijo Dios a Elí, el Sumo Sacerdote, y añadió: “...y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1 Samuel 2:30).
Todo esto por consentir el pecado de adulterio de sus dos hijos: Ofni y Finees y, peor aún, permitir que estos adúlteros continuaran oficiando en el ministerio sacerdotal.
   El predicador, pastor o ministro que comete adulterio se deshonra a sí mismo; deshonra su hogar, su esposa e hijos; deshonra su ministerio, la Iglesia que pastorea, la Obra de Dios; y por consiguiente, se descalifica a sí mismo para el ministerio cristiano, que es santo, honesto, bíblico; lo cual Dios demanda en las Sagradas Escrituras, y que es superior al ministerio sacerdotal del Antiguo Testamento, así como Cristo es mayor que Aarón.
   En esta Obra del Movimiento Misionero Mundial, todos nosotros queremos siempre dar al Dios Trino toda la gloria y reconocimiento.
   Queremos honrarle en todo: En la obediencia, la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios; en la proclamación de la Redención mediante el sacrificio del Señor Jesucristo; en el Bautismo, los Dones y Frutos del Espíritu Santo; queremos honrarle con un ministerio de vida santa, de testimonio limpio y de profundidad espiritual. Queremos honrarle en la letra y música de los himnos; en la reverencia y en el orden en la Casa de Dios; queremos honrarle en todo.

Cuando honramos a Dios, en toda la escala de valores que emanan de las Sagradas Escrituras, Él cumple Su Palabra cuando dice: “YO HONRARÉ A LOS QUE ME HONRAN, Y LOS QUE ME DESPRECIAN SERÁN TENIDOS EN POCO”.

Elí, el Sumo Sacerdote junto con sus dos hijos, adúlteros consentidos, fueron cortados del ministerio y muertos por la mano de Dios.

“¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”, Hebreos 10:31.

Fuente: Impacto Evangelistico

Visitenos en:
http://www.betheltv.tv
http://www.impactoevangelistico.net
http://testimoniovivobethel.blogspot.com/

Mirando las cosas que no se ven



 TAGS:

Rev. Alberto Ortega

“No mirando nosotros las cosas que no se ven, sino las que no se ven, pues las que se ven, son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:18.
 Uno de los conflictos más profundos de nuestra naturaleza humana es lo que vemos, tomamos decisiones por lo que vemos, tomamos posiciones por lo que vemos, hablamos por lo que vemos. Lo que vemos se torna en un elemento incuestionable, moldea nuestros pensamientos, activa nuestras capacidades intelectuales, emocionales, espirituales.
 La Palabra de Dios establece que el cristianismo no debe moverse por las cosas que se ven, sino nos exhorta a mirar lo que no se ve. Esto nos parecerá imposible, mirar tiene que ver con lo visible, lo tangible, lo palpable, pero nuestro Dios nos llama a mirar lo que no se ve.
 Muchos han fracasado por lo que vieron en un momento determinado. Eva escuchó lo que Satanás le describía, después miró el fruto prohibido como algo agradable a sus ojos, y finalmente trajo la ruina para toda la humanidad. Acán vio en Jericó el manto babilónico, el lingote de oro; se deslumbró con aquella fuente de riqueza, pero no miró el mandato de Diosque prohibía tomar cosa alguna de la ciudad.
 Acán desobedeció a la orden de Dios, lo que viole hizo creer que era rico, enterró en medio de su tienda el anatema; pero éste le arruinó y lo enterró con toda su familia ¡Triste final para un hombre que combatió en Jericó!
 Demas, obrero y colaborador del apóstol Pablo, empezó a mirar este mundo y acabó amando más el mundo que a Dios, se apartó del Señor y de la Obra de Dios, se perdió. ¡Qué triste resulta ser eliminado de la salvación y del ministerio por mirar las cosas que se ven!
 Especialmente, cuando pasamos por pruebas, padecimientos, es cuando más tenemos que velar en lo que miramos, en lo que se nos ofrece a la vista.
 Pablo nos expone la lista de las distintas facetas del sufrimiento por donde tuvo que pasar por causa de la Obra de Dios, nos dice: “Atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús… entregados a muerte por cusa de Jesús…” (2 Corintios 4:8-11).
 Pablo llama todo estos padecimientos: Una“leve tribulación” (2 Corintios 4:17), ¿por qué? Porque estaba mirando las cosas que no se ven. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
Cuando nos ponemos a mirar lo que no seve, echamos mano de la fe. Moisés “se sostuvocomo viendo al Invisible” (Hebreos 11:27). Mirar lascosas que no se ven es mirar al Invisible, es mirar al Dios vivo y verdadero.
 Amado hermano, quizá lo que usted está viendo lo desorienta, lo entristece, lo hace sufrir ¿Qué tal si mira ahora lo invisible? Como el siervo de Eliseo, empezará a ver las cosas que no se ven, verá que son más numerosos los que están con usted que los que están en su contra, verá las cosas que están escondidas en Cristo  nuestro Redentor.
 No hay pena, ni sufrimiento que Dios permita venir a nuestra vida sin tener un propósito; no hay situación en la cual Dios permita que alguno de sus hijos e hijas pasen sin pensar en darle “un excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios 4:17).
 Permítale a Dios guiarle en ese proceso, deje que le conduzca por la mano, mírelo a Él y vea las cosas que no se ven. Dios le bendiga.

Fuente: Impacto Evangelistico 

miércoles, 1 de agosto de 2012

La Comunicación

Jesús se acercó y les habló. – Mateo 28:18.

Simón, una cosa tengo que decirte. – Lucas 7:40.

Habla, Señor, porque tu siervo oye. – 1 Samuel 3:9.

Mientras estaba ocupado con un trabajo manual muy aburrido, mi hija de tres años de edad se puso a mi lado y me dijo con cara muy seria: –Papi, me quedo contigo para que no estés solo y así podamos hablar los dos solos.
La sencillez y la frescura de estas palabras me embargaron de gozo, pero también me hicieron pensar en las numerosas veces en que, fuera de los momentos cotidianos de oración, el Señor ha buscado esos instantes improvisados de intimidad para que yo le escuche.
¿Le he dejado hablar? ¡A menudo me he perdido esos momentos de comunicación, durante los cuales él quería hablarme de sus pensamientos o enderezar los míos! Quizás él escogió un día en que yo me impacientaba en una sala de espera, cuando esperaba un tren con retraso o estaba detenido por un atasco de vehículos, e incluso durante un descanso forzoso. Él siempre desea la proximidad de aquellos a quienes redimió. En medio de una dura prueba el apóstol Pablo dijo: “El Señor estuvo a mi lado” (2 Timoteo 4:17).
Nuestro Señor no ha cambiado. Emplea todas las circunstancias que atravesamos y nos habla de muchas maneras, porque desea comunicarse con los suyos. Sepamos reconocer y apreciar esos momentos en que, en su gracia, quiere acercarse a nosotros. Contestémosle como el joven Samuel: “Habla, Señor, porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:9).



Fuente:Amen-amen.net

Visitenos en:
http://www.impactoevangelistico.net

“El alcohol destruyó mi hogar, pero Cristo lo reconstruyó”

Nadie puede negar que el alcohol es el detonante de buena parte de los actos violentos que se cometen en la sociedad. Además de lo perjudicial que es para nuestro organismo, también es sumamente dañino para el alma. Este fue el caso del matrimonio conformado por Raúl Quinteros y Lucy Rojas.

Él con sólo 20 años empezó a ingerir altos contenidos de alcohol, situación que lo llevó a descarriar el tren de su existencia.

Según Raúl, el inicio de su adicción fue paulatino. “Empecé con un vaso y cuando menos lo pensé me di cuenta que ya no podía escapar”, afirma el protagonista de esta historia.
Su labor de mecánico en Chiclayo fue degenerando, porque estafaba a sus clientes para obtener mayores ganancias, para despilfarrarlas en bebida. Fue así que Lucy empezó a perder la confianza en él, poco a poco el amor que le tenía se fue disipando.
Ambos se conocieron muy jóvenes y la imagen que Raúl ofrecía durante el enamoramiento era muy distinta a la que con el paso de los años presentó.
“Cuando conocí a su familia me dio temor ver que el alcoholismo era algo habitual en ese hogar”, cuenta Lucy, quien por ese entonces tenía un hermano que oraba por ella y por su familia, además les brindaba alimentos y vestido a su sobrino.
Pasado algún tiempo, la infidelidad terminó por romper la relación entre Raúl y Lucy. Esto la obligó a viajar a Lima para consumar la separación. Ya en Lima, Lucy tuvo que trabajar para mantener a su hijo, ella se convirtió en padre y madre para el pequeño, además aprovechó para acercarse a Dios asistiendo a una congregación del Movimiento Misionero Mundial.

Designio divino



Raúl decidió viajar a Lima para ver a su hijo, pero el rechazo de su esposa lo hizo pensar que todo había terminado entre ambos. En tanto esperaba que llegue la hora para regresar a Chiclayo, prendió el televisor y empezó a ver un programa en el que un pastor lo alentaba a recuperar su hogar.
Tras el mensaje solo pudo caer al suelo de rodillas y en visión sobrenatural presenció todo lo malo que había hecho. Él sólo atinó a correr a buscar a Lucy, la encontró y la abrazó. Tras contarle lo que le sucedió, entre lágrimas decidieron ir juntos por primera vez a una Iglesia cristiana.
Hoy ya se cumplieron 15 años desde que Cristo gobierna sus vidas. Actualmente ambos continúan fieles a quien les ofreció verdadera libertad.


Fuente: Movimiento Misionero Mundial


Visitenos en:
http://www.betheltv.tv