martes, 21 de agosto de 2012

Titicaca, el lago de las flores y las islas



La experiencia de descubrir este lugar radica, en muchos casos, en visitas a las islas de los uros y Taquile, pero posee también otros grandes atractivos



La primera y única vez que vi una rosa negra fue a orillas del Titicaca, en la llamada Ruta Aymara, que nos lleva hasta la frontera con Bolivia, en Anco Anco. Este es mi último recurso para convencer a Gustavo a fin de que viaje conmigo al Altiplano y supere su duda con el soroche. No es porque Gustavo sea especialmente amante de las flores, sino porque este lago, que tiene una superficie de unos 8.600 km2 y una profundidad máxima de 285 metros, crea unas condiciones especiales en el clima que hacen que el soroche pueda pasar desapercibido. Ese gran volumen de agua provoca que la disponibilidad de oxígeno sea mayor y que las temperaturas en sus costas y en sus casi 40 islas, de las cuales la mitad es peruana, sean mucho más suaves.
Esas condiciones hacen que en la Ruta Aymara, formada por pequeñas localidades de pastores, agricultores y pescadores, haya podido observar la rosa negra y muchas especies de flores de todos los colores. En un lugar así, uno podría pensar que se encuentra en Tarma o en un valle interandino, pero no, me encuentro a algo más de 3.800 m.s.n.m., una altura en la que estamos acostumbrados a ver solo ichu.
AVES, COMIDAS Y KAYAKS
Junto al lago Titicaca se domesticaron camélidos y varias especies de cereales andinos. Su riqueza en aves (más de 110 especies), peces, anfibios y plantas ha hecho que sea declarado reserva nacional y forme parte de las rutas de los observadores de aves.
Mis recursos con Gustavo van más allá de la rosa negra. Los cielos y los atardeceres son otras excusas para viajar al Titicaca. En pocos sitios he observado el firmamento como desde la isla Suasi. Las estrellas parecen más cercanas que nunca, la Vía Láctea se pinta como ese gran camino que los pueblos describen en sus mitos y sus atardeceres son una explosión de luces y color.
Suasi forma parte de una red de islas, en la que destacan la de los uros, construidas en totora; Taquile, cuya textilería es patrimonio de la humanidad o Amantaní, donde, como las anteriores islas, se ofrecen buenas experiencias de turismo rural. O también pasear en kayac en al península de Capachica.
Mi último recurso con Gustavo quizá sea el gastronómico. En Chucuito y Suasi se comen huatias, con tubérculos sacados de las chacras de los comuneros; en Moho, truchas de los criaderos y en el barco Yavarí, unos desayunos únicos al amanecer.
El Titicaca es un destino al que tarde o temprano iré con Gustavo. Visitaremos la isla del lago Umayo y observaremos las chullpas de Sillustani, iremos al bosque de rocas de Tinajani, comeremos papas con arcilla en Antucocha y entraremos a antiguas iglesias jesuitas y a los putucos cónicos de Taraco, para terminar mirando a la misteriosa rosa negra.


Fuente: El Comercio

lunes, 20 de agosto de 2012

Las setenta semanas de Daniel






Rev. Luis M. Ortiz
“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos”, Daniel 9:24.
Después de 900 años del pueblo de Israel estar en posesión de su tierra en tiempos del profeta Jeremías. Dios advirtió por medio de este profeta a las dos tribus del sur, Judá y Benjamín, que si no se apartaban de la idolatría y del pecado, serían llevados cautivos a Babilonia. Ya las diez tribus del norte habían sido llevadas cautivas a Asiria.

Dios dijo por boca del profeta Jeremías a las dos tribus del sur, como sigue: “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años”, Jeremías 25:11. “Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar”, Jeremías 29:10.

Ya los 70 años de cautividad se cumplían y el profeta Daniel, que era profeta de la cautividad, queriendo saber el futuro de su pueblo y cuál sería esa buena palabra que Dios tendría para su pueblo, escribe en el capítulo 9 de su libro, como sigue: “Yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, en cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas” (Daniel 9:2-5).

Aquí sigue una maravillosa oración de confesión y arrepentimiento que Daniel concluye diciendo: “Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo” (Daniel 9:17-19).

Antes esta oración tan sincera, tan profunda y tan intensa, la respuesta vino de parte de Dios. Y nos sigue relatando el profeta Daniel: “Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión. Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Daniel 9:20-27).

Antes de referirnos propiamente a estas setenta semanas, anunciadas a Daniel por el ángel Gabriel, como un bosquejo profético e histórico del futuro del pueblo de Israel, es muy importante que señalemos una realidad histórica en todos los tratos anteriores de Dios con Israel.

Esto de “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo”, parecería algo nuevo, algo raro en los tratos de Dios con Israel, pero es algo maravilloso, admirable y armonioso, que Dios siempre ha tratado con Israel a base de períodos de tiempo, de setenta semanas, de años, o sea, de 490 años. Y además, que en esos períodos de setenta semanas de años, Dios nunca ha contado el tiempo cuando Israel ha estado en cautiverio, o fuera de su tierra, o ha estado subyugado en su tierra por poderes gentiles. Notemos, pues, que en las setenta semanas de Daniel no son únicas en los tratos y en los planes de Dios con Israel.

Comencemos con Abraham, el padre de la nación, desde el llamamiento de Abraham hasta el Éxodo de Egipto transcurrieron setenta semanas de años, o sea, 490 años, sin contar los 15 años cuando la esclava Agar y su hijo Ismael dominaban en el hogar de Abraham. Esos años de dominio gentil Dios no los contó.

Desde el Éxodo de Egipto hasta la dedicación del templo de Salomón transcurrieron setenta semanas de años, o sea, 490 años, sin contar los 131 años de dominación gentil que sufrió Israel en el tiempo de los Jueces. Esos años no los contó Dios.

Desde la dedicación del templo de Salomón hasta la conclusión de la cautividad en Babilonia transcurrieron setenta semanas de años, o sea, 490 años, sin contar los setenta años que estuvieron cautivos en Babilonia. Esos años Dios no los contó.


Fuente: Impacto Evangelistico

China: Cursos de inglés son una vía a la evangelización



La alta demanda por educación en inglés, por parte de los jóvenes de China está abriendo puertas para el evangelio por medio de los campamentos de verano.
“El inglés es la primera cosa que los jóvenes chinos quieren aprender hoy en día”, comenta Erik Burklin de la agrupación “Socio de la China”, quien junto con su equipo, estuvo recientemente enseñando inglés a la juventud de esta nación.
Los vínculos formados en este campamento abrieron la puerta para que los miembros del equipo compartan el evangelio. Burklin explica que “los jóvenes hicieron preguntas espirituales hasta el punto en el que varios de ellos recibieron a Cristo como su Salvador personal”.
Muchos pastores chinos no están seguros cómo pueden alcanzar a los jóvenes, sin embargo, Burklin afirma que estos campamentos son una estrategia natural para llevar a los jóvenes a Cristo. “Esta es una tremenda herramienta para atraer a los jóvenes y luego, a través de esa atracción, podemos compartir con ellos las Buenas Nuevas de Jesucristo”.
China es el país menos religioso del mundo con un 47% de ateos según la más reciente encuesta mundial sobre la religión, elaborada por la firma internacional WIN-Gallup.
Recientemente Estados Unidos criticó a China por la fuerte represión que tienen sobre la libertad religiosa. El Departamento de Estado indicó que en el caso de la nación asiática, durante 2011, “hubo un marcado deterioro” en torno al respeto y protección de la libertad religiosa en ese país. Esto según el Informe de Anual sobre la Libertad Religiosa que se dio a conocer a finales de julio.

FUENTE. MUNDO CRISTIANO

sábado, 18 de agosto de 2012

Rev. Luis Meza Bocanegra - La Humanidad Necesita de Dios 1


El Rvdo.Luis Meza Bocanegra nos comparte este tema de edificación espiritual 

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Israel cree que la guerra con Irán durará 30 días y morirán 500 israelíes




El ministro de Defensa Civil de Israel, que todo está preparado para un eventual enfrentamiento con Irán que no va a durar más de un mes, pero costará la vida de no más de 500 civiles israelíes.
“Es posible que haya menos muertes, pero podrían ser más. Este es el escenario para el que nos estamos preparando, de acuerdo con los mejores expertos “, dijo Vilnai al diario israelí Maariv.
Durante la entrevista, Vilnai, dijo que las batallas tendrán lugar en varios frentes, con misiles que golpearan unas pocas ciudades y pueblos de Israel. Se cree en la posibilidad de ataques simultáneos se produzcan por el movimiento islamista chiíta, Hezbollah y militantes palestinos en Gaza.
Sin embargo, sostiene que el país nunca ha sido preparado para este conflicto, por lo que necesita el apoyo de EE.UU. Un posible ataque israelí contra Irán sería evitar que el país continúe construyendo armas nucleares, aunque Teherán insiste en que su programa es pacífico.
Vilnai, es un general retirado que fue jefe adjunto del ejército de Israel, y pasó los últimos cinco años, supervisando las actualizaciones del sistema de defensa civil del país, incluyendo las sirenas de alarma, los refugios ante ataque con bombas y un sistema de seguridad pública.
“Los ciudadanos de Israel deben darse cuenta de que si viven aquí, debe estar preparados para ver a los misiles que caen delante de sus casas”, dijo Vilnai. “No es agradable, pero las decisiones deben ser tomadas, y tenemos que estar preparados”.
Aunque no ha dado detalles acerca de cómo llegó a esta evaluación, recientemente el ministro de Defensa, Ehud Barak, también dijo que la cifra de muertos estaría en el rango de 500, si el conflicto se produce.
En una conferencia de prensa en Washington, el secretario de Defensa, Leon Panetta, reiteró que la evaluación de los EE.UU. es que Israel no debe iniciar los ataques. Pero el jefe militar de EE.UU., el general Martin Dempsey, cree que una operación israelí considera que una operación israelí retrasaría y destruiría el proyecto nuclear iraní.
Mientras tanto, Richard Silverstein, un blogger estadounidense que se especializa en el conflicto, informó en su página web los supuestos planes para atacar a Israel. Dijo que tenía acceso a un memorándum interno de la oficina de seguridad de Israel, compuesto por ocho miembros.
Este documento supone que sugiere que la operación militar comenzaría con un ataque cibernético masivo contra la infraestructura de Irán, seguido por una lluvia de misiles sobre sus instalaciones nucleares, sistemas de control, centros de investigación y desarrollo, y los hogares de figuras importantes dedicadas al desarrollo nuclear.

Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de Washington Post y la BBC

viernes, 17 de agosto de 2012

David Livingstone, 1813-1873


 David Livingstone nació el 13 de marzo de 1813 en Blantyre, Lanarkshire, a 8 millas al sur de Glasgow. Él se crió en un ambiente familiar distintivamente escocesa de la piedad personal, la pobreza, el trabajo duro, el celo por la educación, y un sentido de misión.
Sus padres, Neil Livingstone, un vendedor de té y Agnes Hunter se casaron en Blantyre, el 2 de diciembre de 1810.  La familia de su padre era de la isla de Ulva, frente a la costa oeste de Escocia. Su madre, una Lowlander, era descendiente de una familia de pactantes, un grupo de presbiterianos militante. Ambos eran pobres, y Livingstone fue criado como uno de los siete niños en una habitación individual en la parte superior de un edificio de viviendas denominado "corredor de transporte", construido para los trabajadores de una fábrica de algodón en las orillas del Clyde. A la edad de 10 que tenía que ayudar a su familia y se puso a trabajar en una fábrica de algodón . La campana que le hizo señas para trabajar las 6 am y lo mantuvo cautivo hasta las 8 pm cada noche está todavía en el lado de la fila de Shuttle.
 
Incluso a estas horas de trabajo de Livingstone no había terminado aún. Junto con los niños de molinos de otros que asistieron a la escuela nocturna. Algunos estaban tan cansados ​​que no podían hacer poco más que dormir, pero Livingstone estudió muy duro, a menudo hasta muy tarde por la noche. Educación cristiana de Livingstone le preparó para responder a una apelación presentada por las misiones de China y que estaba decidido a convertirse en un misionero a China. En 1836, Livingstone se embarcó en un título en medicina en la universidad de Anderson en Glasgow. Allí estudió durante los meses de invierno regresan a la fábrica en el verano. Sin embargo, su plan original para convertirse en un médico misionero en China se vio frustrado por el estallido de la "Guerra del Opio" (1839-1842), que cerró a China a él.
 
Durante sus estudios, asistió a una reunión dirigida por el Dr. Robert Moffat, un hogar colega escocés con licencia de una estación de la misión en Kuruman, a 500 kilómetros al norte de Ciudad del Cabo. Livingstone oído hablar de las vastas regiones vírgenes de África Central y el 'humo de mil pueblos de donde el Evangelio no había sido predicado y pronto sus pensamientos se convertían en el gran continente inexplorado de África.
 
A finales de 1840, a la edad de 27 años, bajo los auspicios de la Sociedad Misionera de Londres, Livingstone se embarcó para África a bordo del barco de vela ' George ' . A su llegada a Ciudad del Cabo el 14 de marzo de 1841, Livingstone se abrió paso por la carreta de bueyes hasta la estación de la misión de la Dra. Moffat en Kuruman. Mientras que Moffat limitó su trabajo a la región en torno a Kuruman, Livingstone se vio obligado a aventurarse hacia el norte en el terreno inexplorado de África Central. Aislar a sí mismo durante varios meses en unos cuantos kilómetros de la aldea nativa muchos de Kuruman, Livingstone intentó acelerar su comprensión de la lengua y las costumbres de los africanos. Por encima de todo, su objetivo era tratarlos con respeto.
 
Se convirtió en un médico y misionero, y dedicó gran parte de su vida a explorar África y la difusión del evangelio cristiano.Livingstone fue uno de los primeros europeos que exploraron la zona central y sur de África. Decidió que la mejor manera de enseñar a los africanos acerca de Cristo era para moverse y ver a la gente tantas como pudo. Esta es la forma en que se convirtió en un explorador. Se casó con la hija Dr. Moffat, María en 1845 y ella (y más tarde sus hijos) llegó junto con Livingstone en sus primeras exploraciones. En 1849, dirigió un grupo de europeos a través del desierto de Kalahari y descubrió el lago Ngami.Dos años más tarde, volvió a viajar a través del Kalahari con su familia.
 
Él continuó cruzando el continente de África durante tres períodos de tiempo diferentes: 1852-56 y 1858-64, y 1866-73. En 1856, viajó por el río Zambeze, y se convirtió en el primer europeo en ver las espectaculares Cataratas Victoria. También se convirtió en el primer europeo en cruzar todo el ancho del sur de África.
 
Estos logros le hizo muy famoso en Inglaterra. Él escribió un libro sobre sus experiencias en África y viajó por todo el país dando discursos en 1856 y 1857. Livingstone regresó a África en 1858 y se le atribuye el descubrimiento del lago Nyasa, en 1858, el río Chilwa en 1859, y más del río Nilo. En 1866 David Livingstone fue en una expedición financiada por la Royal Geographic Society para buscar la fuente del río Nilo. Mientras que en esta expedición que parecía estar perdido y nadie había oído hablar del intrépido explorador. En 1871, el New York Times encargó a la periodista Henry Morton Stanley, para montar una expedición para localizarlo. Cuando fue encontrado, finalmente, en Ujiji en el lago Tanganika en el 10 de noviembre 1871, Stanley se dirigió a él con las famosas palabras, "el doctor Livingstone, supongo.?"
 
La llegada de los suministros, medicamentos, noticias y un espíritu afín en gran medida actualiza la enferma misionera. Sin embargo, rechazar la oferta de Stanley de la casa de pasaje, Livingstone, una vez más se despidió de compañía Occidental y se aventuró hacia el sur por la orilla este del lago Tanganica y Bangwelu. El deterioro de la salud, agravada por el terreno pantanoso y lluvia torrencial dio lugar a sus seguidores que lo llevaba en la medida de lo Ilala donde, en el pueblo de Jefe Chitambo, se construyó una cabaña para él para descansar.
 
A las 4 am el 1 de mayo de 1873, Livingstone se encontró de rodillas junto a su cama, habiendo muerto en la oración. De acuerdo con las creencias de la tribu, el corazón de Livingstone fue enterrado bajo un árbol cerca de Mvula el lugar donde murió, pero su cuerpo tuvo que ser devuelto a Gran Bretaña, junto con sus objetos personales y documentos. Este viaje épico a bordo del 'el vapor Malwa "tomó casi un año completo. Fue enterrado en la Abadía de Westminster en Londres el 18 de abril 1874 que fue declarado día de luto nacional. 

Fuente:www.sorbie.net

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Odisea en Birmania


La vida de Adoniram Judson, el primer misionero estadounidense en el extranjero, contada por la pluma de los esposos Janet y Geoff Benge. Una obra que examina a profundidad la biografía de un ejemplar predicador cristiano.
Adonarim estaba habituado a discutir sobre religión con sus amigos de la universidad y con su padre, pero aquel pastor era diferente. A pesar de defender con elocuencia su posición, Adoniram tuvo que admitir en su interior que el joven tenía algo que él anhelaba: una dirección clara para su vida y paz interior. Más tarde, tumbado sobre un colchón blando y sin pulgas por primera vez en muchas semanas, se preguntaba si sería capaz de aceptar las creencias religiosas que aquel joven pastor profesaba.
 
Odisea en Birmania, parte de la serie "Héroes cristianos de ayer y de hoy", nos invita a descubrir la historia de Adoniram Judson, un varón elegido para difundir la Palabra de Dios. El libro nos convoca a través de un singular relato a internarnos en las entrañas de la existencia de un personaje peculiar para el cristianismo moderno.
 
El 2 de diciembre de 1808, sosegadamente, Adoniram llegó a la conclusión de que la Biblia estaba en lo cierto y, consecuentemente, debía entregar su vida y futuro a Dios. Algo que hizo a solas, bajo un manzano situado en uno de los extremos del seminario. Azotado en su cara por un frío viento hizo una oración sencilla de entrega a Dios. No había nadie a su alrededor para atestiguar su compromiso, pero no le importaba. Por primera vez en su vida se sentía libre.
 
Escrita por la pareja de esposos Janet y Geoff Benge, la obra está compuesta por diecinueve capítulos que permiten hacer un repaso detallado de los acontecimientos más importantes de la vida de Judson y su relación con el Creador. Sin embargo, y más allá de cuestiones literarias, el texto resalta desde el inicio la fe cristiana del protagonista.
 
Temo que no voy a poder aceptar tan generosa proposición- dijo, mientras contemplaba los rostros sorprendidos de sus familiares. Dios me ha llamado a ser misionero en Birmania.
 
Su madre exhaló un profundo suspiro y Abigail se dejó caer pesadamente en una silla junto a ella.
 
¿Misionero?- balbuceó su padre, quien daba la impresión de haber recibido un golpe en el estómago-. ¿Misionero a Birmania?
 
LOS DUROS MOMENTOS
 
Página a página, la trama avanza sobre el camino recorrido por Adoniram, nacido el 9 de agosto de 1788, en pos de materializar el llamado del Todopoderoso para difundir su verbo en Birmania. Y entre los puntos de mayor relevancia nos deja aquellos donde Judson muestra a plenitud su compromiso con el Señor Jesucristo.
 
A lo largo de las semanas siguientes viajaron juntos por Nueva Inglaterra disfrutando la enorme belleza del inicio otoñal. Durante aquel viaje hablaron de sus creencias sobre la Biblia, la familia y las misiones. Por fin, mediado el mes de octubre, Ann anunció que había tomado una decisión: casarse con Adoniram e ir allá donde Dios los guiara. Adoniram apenas podía contener su entusiasmo.
 
Odisea en Birmania tiene un discurrir que capta la atención de cualquier seguir del Salvador. El arco narrativo es sencillo: examina, con bastante esmero, desde la génesis de la misión evangélica de Adoniram hasta la partida del misionero estadounidense a tierras birmanas y precisa las odiseas de este emprendimiento.
 
Medio en cuclillas, medio levantado bajo la capa, Adoniram caminó paso tras paso detrás del extraño hasta alcanzar la entrada de la prisión. Allí, éste volvió a entregar dinero. El sonido metálico que produjo la puerta al cerrarse fue la indicación de que se encontraba en la calle. Su libertador le dijo en voz baja: "sígueme" y comenzó a correr calle abajo. Adoniram siguió al hombre en la oscuridad hasta llegar a los muelles.
 
Este libro también traza el recorrido del derrotero personal de Judson quien, acompañado por su esposa Ann, trabajó de forma ardua y constante para difundir los Santos Evangelios en Birmania. Desde su llegada, producida en julio de 1813, sorteó los obstáculos y barreras que se le colocaron al frente.
 
Adoniram y Ann se esforzaron durante meses en el aprendizaje de la lengua birmana. Fue una época de gran soledad, ya que en Rangún apenas vivía un puñado de europeos procedentes de Portugal o Francia. La pareja anhelaba la oportunidad de iniciar su labor misionera, pero ambos sabían que era imposible si no hablaban el idioma.
 
Publicada por Editorial Jucum, la obra asimismo bucea en los episodios felices de Adoniram y Ann en Birmania. Uno de ellos, quizás el más elocuente, es el que nos remite a la confección del primer texto cristiano en lengua birmana. Dicho material, tiempo más tarde, se convertiría en la única traducción de la Biblia al idioma birmano.
 
Llevó algún tiempo, pero finalmente el matrimonio Judson redactó un tratado de siete páginas que a su juicio explicaba el Evangelio en una manera inteligible para los birmanos. El tratado concluía con la fecha, tanto en el calendario inglés como en el birmano, en la que fue terminado: "este tratado fue finalizado en el año 1816 del Señor Jesucristo. Y en el año birmano 1178... Con todo nuestro deseo de que el lector sea iluminado. Amén".
 
El punto más intenso de la obra de los Benge aborda los desencuentros sufridos por Judson en su misión cristianizadora del pueblo birmano. Allí se puede leer, la audiencia real realizada el 26 de enero de 1820 en la que el rey Badyidaw mostró su desagrado ante la presencia de la fe evangélica en sus dominios.
 
Adoniram rebuscó en uno de los bolsillos de su túnica y sacó uno de sus tratados para entregárselo al rey, quien leyó las primeras palabras y lo dejó caer al suelo. Adoniram sintió que un escalofrío recorría todo su cuerpo. Aquella no era una buena señal. El rey miró a los dos misioneros; Adoniram no sabía qué decir. Afortunadamente, el cortesano que tenía las seis Biblias se puso de rodillas y ofreció el regalo al rey.
 
"Llévenselos de aquí", dijo el rey Bagyidaw. "En mi reino no hay lugar para libros religiosos extranjeros". Después de todo esto se levantó y abandonó la sala.
 
EL RECONOCIMIENTO
 
El tramo final de Odisea en Birmania, igual que el resto del texto, no deja de ser fuerte y potente. Los últimos capítulos están repletos de los días más difíciles de la vida del personaje principal, fallecido el 12 de abril de 1850, y dan cuentan de las turbulencia que debió soportar por tratar de difundir la Palabra del Señor Jesucristo.
 
El temor se apoderó de Adoniram. Aquella frase equivalía a ser arrestado. El grupo de Caras Manchadas se abalanzó sobre él, arrojándole contra el suelo. Adoniram sintió como le rodeaban los brazos -por encima de los codos- con una cuerda delgada, que apretaron de un tirón. De su boca escapó un gemido de dolor causado por el corte que produjo la cuerda. La sangre comenzó a filtrarse por las mangas de la camisa.
 
El epílogo se lee con placer y satisfacción por el emotivo giro que toma la historia. Adoniram y Ann, después de tantas contrariedades, ven que sus esfuerzos no resultaron en vano y se regocijan de cómo de la grandeza de Dios se les manifiesta por intermedio de un panorama más favorable en suelo birmano.
 
Adoniram se encontraba ahora en libertad y Ann no estaba más bajo sospecha. Había llegado el momento de devolver la traducción. Adoniram apenas podía dar crédito a lo ocurrido, pero era cierto. Maung Ing tenía las valiosas páginas en sus manos. Los Judson dedicaron los días siguientes a intentar localizar al reducido grupo de cristianos que quedó en Rangún tras su marcha a Ava.
 
La historia termina narrando la forma en que Adoniram Judson alcanza el reconocimiento y gratitud del pueblo de Cristo. Un cierre que no hace más que revalidar la vida de un hombre ejemplar que alcanzó la notoriedad por su irresistible e inquebrantable dedicación y sacrificio en la evangelización de Birmania alrededor de 40 años.
 
Los ojos de Adoniram se llenaron de lágrimas al escuchar los vítores y aclamaciones de la multitud. Lejos de ser una figura olvidada en la historia, Adoniram -al igual que el resto de los primeros misioneros estadounidenses a tierras extranjeras- era un héroe. Era gratificante saber que la gente le tenía en tan alta estima, aunque él no se consideraba un héroe. Lo único que había hecho era obedecer el llamamiento de Dios para su vida


Fuente: Impacto Evangelistico